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Un paseo por Sevilla, 7 motivos para visitar la ciudad

La ciudad bañada por el Guadalquivir alberga entre sus muros un legado histórico y cultural que pocas ciudades en el mundo pueden equiparar. Sevilla es una ciudad que durante siglos fue un referente mundial por su importancia y su enclave. Distintas civilizaciones han dejado su impronta en la Capital de Andalucía formando un conjunto que ofrece innumerables posibilidades para sus visitantes.

Al margen de todo esto, el magnífico clima que posee la ciudad y el carácter afable de sus habitantes la hacen un referente turístico en meses del año donde se hace difícil visitar ciudades por el frío que puedan soportar. No obstante en los últimos estudios estadísticos Sevilla aparece como tercer destino turístico nacional, tan sólo superada por Madrid y Barcelona.

Visitar Sevilla

¿Visitas Sevilla? No te puedes perder…

En definitiva, Sevilla es una ciudad que no te puedes perder. Eso sí, entre tanta oferta cultural y tanto patrimonio histórico que visitar hay que tener claro qué es lo que quieres ver y disfrutar y sobre todo, qué no de puedes perder de esta variopinta ciudad.

La Giralda y su catedral

La Catedral de Santa María de la Sede, que es su verdadero nombre, es el templo gótico catedralicio más grande del mundo. Su fecha data del Siglo XV, construida sobre los restos de la antigua mezquita de Sevilla. Parte de estos restos se pueden contemplar de una manera única como son el Patio de los Naranjos o el antiguo minarete, que tras las modificaciones cristianas de la época es la seña de identidad de la ciudad: La Giralda.

La Catedral de Sevilla es uno de los templos más grandes de España y un referente gótico a nivel mundial. En su interior, aparte del imponente altar mayor y la Patrona de la Ciudad, la Virgen de los Reyes, podemos encontrar obras de Zurbarán, Murillo o la mismísima tumba de Cristóbal Colón.

La Torre del Oro

Si la Giralda es la seña de identidad indiscutible de la ciudad de Sevilla, su hermana pequeña es la Torre del Oro. No hay estampa más típica que la vista de ambas torres desde el Río Guadalquivir.

La torre, que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad acuñó su nombre como Torre del Oro debido a los reflejos que generaba con en los atardeceres sevillanos, debido a la composición de sus muros, una mezcla de mortero de cal y paja prensada.

Si bien la Torre del Oro alberga en su interior el Museo Naval en estos días, esta construcción llegó a servir de capilla e incluso de prisión en otros tiempos, y existe la leyenda de que era el lugar por el que entraba el oro procedente de las Américas a la ciudad.

El río Guadalquivir y Triana

Llevamos prácticamente todo el artículo hablando del río de Sevilla: El Guadalquivir. Desde la antigüedad el río ha tenido un protagonismo especial en Sevilla. Los fenicios bautizaron el río con un nombre que significa profundo y fértil: Betis. Curiosamente Betis, antiguo nombre del Guadalquivir, da nombre a uno de los equipos de fútbol de la ciudad, uno de los más carismáticos del mundo.

Por él navegaron fenicios, romanos, árabes, cristianos… fueron los árabes los que dotaron al río Guadalquivir de su nombre actual. Puerta de Europa hacia las américas, la fuente de riqueza y prosperidad que el río Guadalquivir aportó y aporta a Andalucía en general y a Sevilla en particular sigue siendo primordial.

Si desde la Torre del Oro paseamos por la orilla del río, aparte de atardeceres inolvidables y estampas únicas podremos disfrutar de monumentos conocidos mundialmente como la Plaza de Toros de la Real Maestranza, o el Puente de Isabel II, conocido popularmente como el Puente de Triana.

Precisamente si cruzamos este puente sevillano, llegaremos al barrio de Triana, el más popular de la ciudad. Respirar el ambiente de calles como Pureza, San Jacinto, Castilla o la Plaza del Altozano son experiencias más que recomendables.

Si continuamos con nuestro particular paseo, podríamos recorrer el otro margen del río, por la Calle Betis, contemplando así estampas de la Giralda y la Torre del Oro propias del mejor de los cuadros.

El Parque María Luisa

Si volvemos a “cruzar hacia Sevilla” por el Puente de San Telmo, podríamos acercarnos al pulmón verde de Sevilla: El Parque de María Luisa. Este parque que se inauguró a principios del Siglo XX, fue el eje principal de la Exposición Iberoamericana que Sevilla albergó en 1929.

En su interior, joyas arquitectónicas como la imponente Plaza de España o el Costurero de la Reina. Esta coqueta construcción en forma de pequeño castillo fue la residencia del Duque de Montpensier, pero su nombre y su fama se la debe a la esposa del Rey Alfonso XII, la cual cuenta la leyenda que pasaba las horas en su interior, realizando tareas de costura y confección debido a la delicada situación de salud que vivía.

Paseando por el interior del Parque María Luisa podemos disfrutar de enclaves únicos especialmente en primavera hasta llegar a la Plaza de América, un enclave arquitectónico singularísimo que se compone de varios museos: El Museo de Artes y Costumbres Populares, de estilo neomudéjar; el Museo Arqueológico, de estilo neorenacentista; el Pabellón Real, de estilo neogótico; y el parque de las palomas. No hay sevillano que no guarde con cariño recuerdos de esta plaza rodeado de palomas en su infancia.

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La Plaza de España

Sin salir del propio parque María Luisa nos encontramos con una de las construcciones más imponentes y espectaculares de Sevilla, la Plaza de España.

Diseñada por Aníbal González y construida como enclave principal de la Exposición Iberoamericana de 1929, se puede visitar simbólicamente cada una de las provincias españolas en sus bancos, así como los cuatro reinos de España, representados en cada uno de los 4 puentes que cruzan su particular río.

No dejes escapar la posibilidad de alquilar una pequeña barca para navegar por esta sensacional plaza que ha sido escenario de infinidad de películas cinematográficas.

El Barrio Santa Cruz

Ya de regreso, podríamos continuar nuestro paseo por el barrio más característico de la ciudad, el corazón de Sevilla: Santa Cruz.

Las estrecheces que forman sus calles, unido a la belleza inconmensurable de sus plazas donde se esconden infinidad de leyedas y balcones con flores hacen de este barrio el lugar por antonomasia de las calles sevillanas.

Este barrio, la antigua judería, es el escenario también de grandes obras teatrales como Don Juan Tenorio, que se desarrolla entre sus plazas más populares como son la Plaza de de Doña Elvira o la Plaza de los Venerables.


 

Los alcázares y el Archivo de Indias

Saliendo del maravilloso barrio Santa Cruz por el majestuoso Callejón del Agua, nos encontraremos de frente con uno de los enclaves que son considerados por la Unesco patrimonio de la Humanidad.

A un lado, los Reales Alcázares de Sevilla. El conjunto de palacios reales en uso más antiguo de Europa. Sus jardines amurallados y sus espectaculares patios interiores no sólo son uno de los monumentos más visitados a nivel nacional sino que los Alcázares de Sevilla han sido seleccionados por infinidad de películas y productos audiovisuales a lo largo de todos los tiempos. Recientemente este enclave fue elegido para rodar uno de los reinos de la afamada serie Juego de Tronos.

Pero es que si aún no estamos ensimismados de tanta belleza, al salir de los Reales Alcázares nos daremos de bruces con el Archivo de Indias. Cread por el Rey Carlos III en 1785 como archivo de todos los documentos de colonias españolas generados en las Américas. Aún en la actualidad conserva miles de mapas, ilustraciones y documentos de distintas épocas. Un lugar sagrado para los amantes de la historia.

Y así acabaríamos este paseo por la Sevilla más clásica, justo donde lo empezamos, a los pies de la Giralda...

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