La Alameda se considera el paseo público más antiguo de Europa, aunque es contemporáneo del Paseo del Prado de Madrid y anterior al famoso de las Tullerias de Paris. Tenemos nuestra Alameda desde 1574, gracias al Conde de Barajas, corregidor de la ciudad al servicio del rey Felipe II.


Hércules, Julio César y las columnas romanas

El nombre de Alameda de Hércules se debe por un lado a los álamos que adornaban la plaza y por otro a una escultura del héroe clásico Hercules que abre la plaza uno de los extremos. A Hércules se le considera el fundador mítico de Sevilla. Y junto a Hercules también vemos a Julio Cesar, a quien se atribuye la primera muralla de la ciudad en época romana.

Ambos personajes están en lo alto de dos monumentales columnas de unos 9 metros. Provenían de un templo romano al parecer de época del emperador Adriano del que aún quedan otras tres columnas en la escondida calle mármoles, llamada así precisamente por las columnas.

Las esculturas son de Diego de Pesquera, autor del siglo XVI. La de Hercules además del al mítico fundador de la ciudad representa al emperador Carlos V y la de Julio Cesar, también a Felipe II que reinaba entonces. Hay otras dos columnas en el otro extremo de la plaza que son del siglo 18. En su cima dos leones, uno con el escudo de España y otro con el de Sevilla.

Si medimos la distancia entre ambos pares de columnas, vemos que la Alameda es la plaza del centro histórico más grande de Sevilla: mide: 480m. Casi medio kilómetro de paseo.

En este lugar antes de la Alameda había una zona pantanosa, la Laguna de la Feria. Estamos en realidad muy cerca del rio. La tarea del Conde de barajas fue desecarlo y convertirlo en un paseo con fuentes y árboles que protegieran de los calores veraniegos. Era centro de reuniones sociales donde coincidían todo tipo de clases sociales.


El agua en la Sevilla histórica

Lugares históricos de Sevilla: La Alameda de Hércules | Tours guiados en Sevilla

En la plaza se instalaron 3 fuentes que daban agua potable procedente de la fuente del arzobispo, un manantial en Miraflores, a 3 km al norte de Sevilla.

Los aguadores eran una figura clásica en Sevilla. Llevaban el agua desde estas fuentes publicas hasta las casas. El agua de la Alameda era especialmente apreciada por su calidad y los aguadores solían llevar una ramita de álamo en los cantaros que aseguraba su origen en esta plaza. Diego Velázquez nos dejó en una de sus inmortales pinturas retratado este oficio. La conocida como el Aguador de Sevilla pertenece a sus primeras pinturas y la pintó en Sevilla. Los tres personajes representan a las tres edades: juventud, madurez y vejez. El personaje de mas edad es el aguador que vierte agua desde su cántaro en la copa de cristal de un joven. El naturalismo y las texturas de los objetos representados (cerámica, cristal…) es lo que más destaca en esta pintura barroca de principios del siglo XVII.

Esta zona antiguamente pantanosa mejoró su apariencia y su funcionalidad pero se seguía inundando a menudo ya que el rio estaba muy cercano. Tanto llegaban a ella las inundaciones que se llegó a llamar la laguna de la peste, por las epidemias de tifus, colera… derivadas de las inundaciones y las condiciones insalubres.

Esto fue un grave problema hasta bien avanzado el siglo XX cuando el rio se desvió y el Guadalquivir a su paso por Sevilla se convirtió en un canal.


Juegos y actividades sociales

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La ciudad tendrá durante el siglo XVIII en la Alameda un gran espacio de interior en el que se podrán “jugar cañas” o “correr toros”. El juego de cañas era muy popular en España. Era de origen árabe y consistía en una simulación de un combate en que nobles a caballo se lanzaban cañas o dardos y otros paraban con los escudos.


Evolución de la Alameda de Hércules

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La aparición de los Duques de Montpensier en Sevilla llevó a las clases más altas a nuevos espacios “de Salón “al sur de la ciudad. Y esta zona norte se quedó como barrio popular. A mitad del siglo XIX la Alameda tuvo un vecino ilustre, el poeta romántico Gustavo Adolfo Becquer, que nació en una calle cercana y que más tarde vivió con unos parientes en la misma Alameda.

A principios del siglo XX la zona cobró un notable impulso económico y social con la instalación de teatrillos, puestos, y quioscos de bebidas.

Después de la guerra civil se convirtió en una zona bastante degradada. Y se ha recuperado en los últimos años con la reurbanización en 2008 y hoy es una zona de mucha actividad social y cultural en Sevilla. A destacar en esto último el bonito palacete de la Casa de las Sirenas del siglo XVIII y que es el edificio mas señalado de la plaza, hoy un centro cívico.

Cuando un turista en la lejana China o tan lejos como en Sudáfrica, le preguntan si planea visitar Sevilla, seguro en uno de los primeros lugares que piensa es en la Plaza España. Es que es, sin ningún lugar a dudas, uno de los parajes más idílicos e icónicos de Sevilla y quizás de toda España.

Su construcción se encargó como marco para la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Se hizo por parte del arquitecto sevillano Aníbal González y representa el epítome de la arquitectura sevillana del siglo XX.

Sin embargo, y a pesar de ser una edificación conocida por todo el globo terráqueo, hay muchas singularidades en esta plaza que no son conocidas, ni siquiera por buena parte de los sevillanos que la recorren habitualmente.

Algunas curiosidades interesantes

Su construcción en forma de medio elipse, fue un símbolo del gran abrazo entre España y sus antiguas colonias y que representaba ampliamente el espíritu de la exposición iberoamericana, la unión de dos mundos abrazados por el idioma y un pasado común.

Su orientación también está llena de simbología. Se orientó la construcción de la plaza de tal modo que el ala abierta estuviese orientada hacia el Guadalquivir. La idea de esta orientación fue señalar el punto de partida de esta confraternidad que había permanecido por siglos, mostrando el punto del que había partido la expedición de Colón en 1492.

Dentro de la construcción de la plaza, se planteó representar cada una de las provincias españolas dando la bienvenida a sus ilustres visitantes americanos. Cada una de las regiones españolas debía estar representada en un banco adornado por lo más excelso de la cerámica sevillana.

Sin embargo, dos cosas interesantes pasaron que alteraron la visión inicial del arquitecto. La primera, cuando se construyó la plaza, la comunidad de Canarias era una sola. Su posterior división en las provincias de Canarias y Gran Canarias, hace pensar al visitante actual que faltan bancos en la plaza.

Por otro lado, la anfitriona, la provincia de Sevilla, no está presente en los bancos. Esto se debe a que, precisamente por su papel de anfitriona de la exposición, la provincia de Sevilla está representada en cuatro murales alegóricos de la provincia.

Cada banco debería estar en un orden alfabético, de acuerdo a cada provincia. Al representar a la provincia de Navarra, la cerámica que debería representarla, ofrecía una escena de la Muerte de García IV, esta escena era de mucha violencia y se sustituyó por la actual Reparto del reino de Navarra, se cambió el orden al sustituir a Navarra por Pamplona.

Desde el Rey Alfonso XIII hasta los directores más laureados de Hollywood, han quedado prendados de la plaza, en ella se han filmado numerosas obras cinematográficas de gran talla como la Guerra de las Galaxias o Lawrence de Arabia.

La Plaza de España como sede de la Exposición Iberoamericana

Visita Plaza España Sevilla

Su construcción fue hecha para fungir como sede de la Exposición Iberoamericana. Sin embargo, se planificó que luego de terminar la exposición, la cual duró un año, se fundara ahí la Universidad Laboral de Sevilla. Este proyecto no pudo llevarse a cabo y en su lugar hoy en día alberga la sede de distintos organismos gubernamentales.

Sigue siendo puerta de bienvenida a quienes vienen a España. La sede en Sevilla de la oficina de Migración queda en la plaza de España, donde todos los días numerosas personas de todas partes del mundo empiezan su vida ciudadana en España.

Por supuesto que la Plaza de España forma parte inequívoca de nuestras visitas por Sevilla. En ellos te contaremos curiosidades y anécdotas de la Plaza y de otros parajes de esta ciudad maravillosa y llena de esplendor.

¿Se puede representar al Amor?¿Tiene el hombre la capacidad con sus manos y su mente de llevar al mundo material algo tan sublime? Pues ¡Sí que la tiene! Gustavo Adolfo Bécquer, con su pluma llevó al papel el tenue suspiro de un enamorado, así como las lágrimas de rabia y decepción de un desamor en cada una de sus obras.

El legado de las obras de Bécquer es inestimable, su prosa y sus poemas son de un valor inmaterial que lo han elevado a la cúspide de los poetas españoles de todos los tiempos. Su obra inspiró a autores de la talla de Rubén Darío y Antonio Machado, entre otros. La sutileza de sus poemas toca lo más excelso del amor y se colocan como joyas de la literatura española.

Pero, como Bécquer refleja en su obra lo bello y crudo del amor, lo hicieron los hermanos Álvarez Quintero y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, cuando rindieron este sentido homenaje al poeta y, en definitiva, al amor.

Como bienvenida al hermoso Parque María Luisa, podemos apreciar esta magnífica obra en donde se representan la complejidad de las obras del poeta sevillano y en particular inspiradas en su poema “El amor que pasa”.

El Parque de María Luisa, un marco inmejorable

La ubicación de la obra no pudo haber estado en una mejor posición. El parque María Luisa, pulmón vegetal de Sevilla y declarado como Bien de Interés Cultural por su relevancia dentro de la geografía sevillana.

En medio de la glorieta podemos apreciar en impecable mármol blanco un busto del poeta elevado sobre un fuste. A sus pies un diseño octogonal en donde se van representando cada una de las etapas del amor, también esculpidas en mármol blanco y bronce.

La representación de tres jovencitas, trajeadas de la época, cada una inmersa en un estado del amor se encuentra a uno de los lados del octógono. Esta pieza, esculpida de una única pieza de mármol blanco representa, cronológicamente al: Amor Ilusionado, el Amor Poseído y el Amor Perdido.

Cupido, esculpido en bronce dispara sus flechas envenenadas como símbolo del Amor que Hiere a un yacente joven que clama piedad y en representación del Amor que Mata.

Una de las figuras centrales de la obra, no fue esculpida por ningún artista. Se trata de un ciprés de los pantanos o Sauce Llorón como es conocido en algunas regiones de América. Este árbol es originario del Mississippi y se calcula fue plantado hacia el año 1850. Esta planta tiene una vida promedio de 300 años y su altura puede llegar hasta los 45 metros.

Precisamente el crecimiento del Ciprés, ocasionó que, en el año 2016, se realizará una restauración mayor a la escultura. El perímetro del tronco había crecido más allá del nivel del octágono inicial de la obra, hubo que replantear la configuración de la misma y ahora podemos observar un eneágono.

Producto del paso del tiempo, vandalismo y descuido, la obra se ha tenido que restaurar varias veces. La primera restauración de la obra, en 1918, estuvo a cargo del mismo arquitecto de la Plaza de España. Esta restauración consistió en reemplazar la original verja de hierro deteriorada y  que circundaba a la pieza, sustituyéndola por una falca de piedra.

Pese a todas las restauraciones y maltratos que ha sufrido la obra, sigue siendo un lugar de encuentro de enamorados, quienes rinden tributo al poeta con ramos de flores, poemas y candados con iniciales como símbolos de amor eterno e inseparable.

Esto nos lleva a recomendar los tours, paseos y visitas a primera hora de la mañana. Antes de las 11 de la mañana es un placer pasear por el barrio de Santa Cruz, pocos visitantes, pasajes estrechos y misteriosos, rememorando el pasado judío en sus callejuelas. Disfrutad del silencio y el agua de sus fuentes.

Cuando cae la noche es la mejor hora para tomar algo refrescante en una de sus terrazas, casi todas con el sistema de agua vaporazida.

Proponemos un paseo por la zona comercial, que los sevillanos llaman « el centro », con sus calles peatonales cubiertas por toldos y tomar un refrescante mojito en las « Setas », nombre popular del Metropol Parasol, centro geográfico de la ciudad antigua y punto de referencia de la ciudad combinando lo antiguo y lo moderno.

Una gran estructura de hormigon y acero, con un acabado de madera que protegerá de los calores del verano sevillano. Un lugar de sombra para el descanso y el esparcimiento.

En este proyecto se incluyen un mercado, una plaza elevada, un restaurante y un mirador a 30 metros de altura y un museo arqueológico ubicado bajo el mercado, el Antiquarium.

El mercado ya está en funcionamiento desde este mes de febrero y se ha convertido en el principal del centro de Sevilla con sus nuevas instalaciones. Las restantes instalaciones se irán abriendo conforme se terminen y se desconoce aun la inauguración definitiva, aunque desde el Ayuntamiento y tras diversos retrasos se afirma que será el próximo Domingo de Ramos.