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La Mujer Barbuda de Ribera está en la Casa de Pilatos. Es uno de los cuadros más curiosos de Sevilla. Por desgracia para nosotros ya no tenemos el original que sí estuvo aquí muchos años ya que perteneció a la familia Ribera. Hace tiempo que se expone en el museo del Prado de Madrid. Aquí en Sevilla en una de las estancias del palacio tenemos una buena copia pintada sobre tres planchas de cerámica.

Te invito a ver mi vídeo sobre esta interesante pintura. Pincha aquí:


DONDE LO PODEMOS VER

La Casa de Pilatos es una casa-palacio situada en el centro de Sevilla. Su verdadero nombre es Palacio de San Andres, el protector de la familia. Se construyó en el siglo XVI a raíz de la peregrinación a Jerusalén de su propietario Don Fadrique Enríquez de Ribera.

Este estableció la tradición en Sevilla del Via Crucis a imitación del que había visto en Tierra Santa. En nuestra ciudad empezaba la primera estación en su palacio, por lo que coincidiría con el de Pilatos original, de ahí su nombre. Seguía hasta el humilladero situado en la Cruz del Campo a poco más de un kilómetro. Don Fadrique decoró su palacio según el estilo renacentista de moda en la época pero sin olvidar la influencia mudéjar.

Casa de Pilatos
Fachada de la Casa de Pilatos

Sus sucesores entre ellos Don Fernando Afán de Ribera ampliaron y enriquecieron el palacio, siempre amantes del arte y las antigüedades. De esta forma llegó a Sevilla procedente de Nápoles la soprendente pintura de la Mujer Barbuda de Ribera.

Pero veamos el cuadro detenidamente:

Entrando en nuestra pintura lo primero que vemos es un personaje iluminado por una fuerte luz , tenemos dudas de si es hombre o mujer. Tiene aspecto de hombre, pero pasmosamente está dando el pecho a un bebé.     


LA HISTORIA DE LA MUJER BARBUDA DE RIBERA

Nuestra heroína se llamaba Magdalena Ventura y sabemos que a la edad de 37 años sufrió una transformación, le creció la barba, pelo en el pecho y empezó a mostrar calvicie, todos signos de masculinidad.

A los 52 años tuvo un hijo y este es el momento que el pintor escogió para retratarla.

Esta curiosa historia está escrita en una lápida en la parte inferior derecha del cuadro. Ello le da veracidad a la historia. La inscripción, en latín, tiene el título de “milagro de la naturaleza”.

Detalle de la Mujer Barbuda
Detalle

Sobre la lápida vemos dos objetos simbólicos: una concha que representa el hermafroditismo del personaje y en su interior un huso, de hilar, que alude a las tareas femeninas.


EL AUTOR DE LA MUJER BARBUDA

El cuadro de la Mujer Barbuda lo pintó Jose de Ribera era valenciano, nacido en Xativa, pero hizo casi toda su carrera en Nápoles que por entonces era territorio español. A Ribera lo apodaron el Spagnoletto, por su origen y por su pequeño tamaño. Es uno de los mejores pintores del siglo XVII y estuvo fuertemente influenciado por la pintura de Caravaggio como veremos más adelante.

La Mujer Barbuda de José de Ribera en la Casa de Pilatos
José de Ribera, el Spagnoletto. Pintor barroco s.XVII

Y lo encargó el virrey de Nápoles, por entonces Don Fernando Afán de Ribera, tercer duque de Alcalá.

En el reino de Nápoles había una mujer barbuda que era famosa en toda la zona. Por ello el virrey la mandó llamar y a Ribera, su mejor pintor, le encargó un retrato.

Tenemos la crónica del embajador de Venecia que estaba por allí cuando Ribera retrataba a esta mujer. Estas fueron sus palabras: un pintor famosísimo está haciendo un retrato a una mujer de los abruzos, casada y madre de muchos hijos, la cual tiene toda la cara viril y mas de un palmo de una bellisima barba negra así como el pecho velludo. El embajador veneciano solicitaba verla como cosa “maravillosa”.

Y aquí entra nuestro pintor valenciano.


LA TECNICA DEL TENEBRISMO O CLAROSCURO

Técnicamente el cuadro de la Mujer Barbuda es tenebrista, es decir que utiliza el claro-oscuro, una técnica muy de moda en la época que seguía sobre todo el gran Caravaggio, contemporáneo de Ribera. En España lo usó Zurbarán para pintar a sus monjes y bodegones.

El tenebrismo ilumina una zona del cuadro fuertemente dejando el resto en sombras. Ello provoca una mayor atención en el espectador atraído por el contraste. En este caso la luz ilumina al personaje principal y a lo que está haciendo, amamantar a su hijo. Mientras que en un segundo plano mucho más oscuro vemos la figura de su marido, además vestido de negro.


OTRAS PINTURAS DE ESTE TEMA

La pintura con este personaje tan peculiar no fue única en la época, de alguna manera estaban de moda. 

Por ejemplo Diego Velázquez nos deja detalles de enanos en su famosa Las Meninas, también pintó bufones de la corte como don Sebastián de Mora o el bufón Calabacillas. Personajes con discapacidades o características físicas peculiares que eran dignos de ser retratados.

Las mujeres barbudas existieron y científicamente se llama hipertricosis, también conocido como síndrome de Ambras . Su principal característica es el exceso vello en todo el cuerpo.

Otro caso de este síndrome de Ambrás lo tenemos en la corte francesa de Enrique II. Allí a final del XVI vivió Antonieta Gosalvus de origen español. Antonieta era una joven aristócrata que tenía toda la cara cubierta de vello. Fue retratada con gran realismo por una pintora:  Lavinia Fontana.

Pero quizás el precedente más claro de la mujer barbuda de Ribera fue un retrato de Juan Sanchez Cotan, al que estamos más acostumbrados a ver pintando bodegones y escenas monacales. Su mujer barbuda fue pintada en 1603. Se llamaba Brígida del Río pero la apodaron la la Mujer barbuda de Peñaranda, localidad donde residía y también fue un caso real que el pintor refleja de manera realista y fidedigna. 

barbuda de Peñaranda

A la Mujer Barbuda de Ribera o a las demás no se las representa como monstruos o una atracción de feria si no como una cosa curiosa, digna de ser pintada. Ellas siguieron llevando una vida relativamente normal, como el caso de la de Ribera con sus hijos y su marido. 

Un caso más moderno fue la francesa Clémentine Delait, de ella ya hay fotografías. Y para que se vea que nunca se avergonzaron de su aspecto sólo hay que fijarse en su epitafio. Este decía en 1923 : «Aquí yace Clémentine Delait, una mujer con barba«.


Es interesante ver que todos estos pintores retrataron a sus modelos lo hicieron de una manera considerada y tolerante a pesar de sus aspectos particulares.

Por ello merecen nuestro respeto y admiración.

Te sugiero ver la Mujer Barbuda de Ribera in situ en el Palacio de Pilatos. El palacio forma parte de nuestras rutas que puedes ver en https://www.toursevilla.com/tours/