Santas, artistas, reinas, nobles, heroínas o trabajadoras… Hoy queremos dedicar este articulo a las mujeres sevillanas que han perdurado en nuestra memoria. Por su arte, por lo que financiaron, por haberse convertido en iconos de la ciudad de Sevilla o por haber protagonizado leyendas locales. Llevaron una vida difícil, sufrieron crueldades y adversidades, aun así superaron obstáculos.

Cronológicamente de las más antiguas a las mas actuales esta es una pequeña selección de sevillanas que merecen ser homenajeadas. No todas existieron, o sí, aunque a veces la memoria popular ha fabulado sobre ellas. Hoy, al recordar a estas ocho mujeres, podemos decir que vuelven a estar vivas.


Justa y Rufina

Mujeres ilustres de Sevilla | Mujeres ilustres de Sevilla

Santas. Siglo IV. Son consideradas copatronas de Sevilla. Vivieron en época romana. Eran de Triana y trabajaban el barro. Convertidas a la nueva religión cristiana sufrieron persecución y murieron por ello, siendo a continuación canonizadas. Se las representa a veces acompañadas por un león, ya que fueron condenadas a morir devoradas por uno.

Un segundo episodio nos las muestra en el siglo XVI. A causa de un gran terremoto los sevillanos pidieron la intercesión de sus santas locales y se pudo ver como Justa y Rufina bajaban del cielo para sostener el emblema de la ciudad, la famosa torre de la Giralda. Gracias a ellas, la torre no cayó y 500 años mas tarde aún sigue en pie. Llevan como elemento identificativo por tanto la torre de la Catedral de Sevilla.


Itimad

Intimad | Mujeres ilustres de Sevilla

Reina musulmana. Siglo XI. La época musulmana duró 5 siglos. Uno de los periodos mas brillantes para Sevilla fue la época taifa (siglo XI) y su rey más afamado Al-Mutamid, llamado también el rey poeta. AlMutamid de gran sensibilidad creó una corte llena de artistas, músicos y poetas en el Alcazar de Sevilla. Se enamoró de una esclava granadina a la que trajo a vivir con el y convirtió en reina, la reina Itimad.

Itimad lo amaba pero echaba de menos Granada y la nieve que cubría cada invierno las montañas de Sierra Nevada. El rey en un arrebato romántico mandó plantar de almendros el jardín del Alcazar, de manera que florecidos al final del invierno, semejaran la nieve que su amada recordaba de Granada. Fueron felices hasta que los almorávides conquistaron Sevilla y Al-Mutamid tuvo que huir a Marrakech donde murió.


Doña Maria de Padilla

Doña María de Padilla | Mujeres ilustres de Sevilla

Favorita del rey. Siglo XIV. El rey Pedro I de Castilla apodado el Cruel tuvo innumerables amantes, pero su favorita fue Doña Maria de Padilla. Trágica historia y sobre todo breve. El rey estaba casado con Blanca de Francia y pretendía anular su matrimonio para así casarse con Maria de Padilla con quien había tenido un hijo. La vida del rey transcurrió entre guerras y traiciones.

Fue asesinado a los 35 años por su hermanastro Enrique de Trastámara quien subió al trono. Doña Maria no pudo convertirse en reina ni su hijo en heredero. Si les sirve de consuelo hoy ambos, Pedro I y María de Padilla están enterrados juntos en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla. Lo que no pudo ser en vida lo sería para la eternidad.


Doña María Coronel

Doña María Coronel | Mujeres ilustres de Sevilla

Noble y religiosa. Siglo XIV. Podría haber sido abanderada del movimiento #Metoo. Fue una conquista mas del rey Pedro I de Castilla. Pero en este caso ella se negó a satisfacer sus deseos. El rey no paró de acosarla y la persiguió por toda la ciudad. Doña Mariía Coronel en plena huida se refugió en el convento de Santa Clara. Allí cuando el rey estaba a punto de atraparla, entró en la cocina y se derramó un caldero de aceite hirviendo en la cara, desfigurándose totalmente.

El rey perdió el interés y parece ser que arrepentido de su acción acosadora le dió dinero y terrenos para fundar un convento. Este seria el de Santa Inés, de monjas clarisas. Sorprendentemente cuando Doña María Coronel murió, su cuerpo quedó incorrupto, aún lo esta hoy, 700 años mas tarde y se puede visitar en su convento cada 2 de diciembre. El agresor rey Pedro ya no nos cae tan bien como en la anterior historia.


Catalina de Ribera

Catalina de Ribera | Mujeres ilustres de Sevilla

Noble y fundadora. Siglo XVI. Esta mujer del Renacimiento nació noble y rica, pero usó su fortuna para mejorar la ciudad en la que vivía. Es la constructora de la Casa de Pilatos y del Palacio de Dueñas. Pero sobre todo su gran legado es uno de los hospitales mas grandes de Europa del siglo XVI, el hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre.

No era el único de la ciudad pero si el mas grande y mas moderno. Especialmente necesario en una época de grandes pestes y epidemias. Además estuvo destinado a mujeres y hombres pobres, los mas desfavorecidos de la sociedad. Se construyó en el barrio de la Macarena y hoy es sede del Parlamento de Andalucía.


Luisa la Roldana

Luisa la Roldana | Mujeres ilustres de Sevilla

Escultora. Siglo XVII. Era hija de un gran artista, el también escultor Pedro Roldán. Ello favoreció que pudiera seguir el oficio de su padre al que igualó y dicen que incluso superó. Luchó toda su vida y defendió su oficio. Trabajo para iglesias, conventos y familias nobles. Fue la primera mujer escultora de la corte, es decir, escultora oficial en el Madrid de los Austrias.

Sin embargo, no se enriqueció y ni siquiera pudo llevar una vida decente. De hecho murió en la pobreza en una época de crisis que tampoco valoraba mucho el oficio de los artistas.


Carmen

Carmen La Cigarrera | Mujeres ilustres de Sevilla

Cigarrera y protagonista de opera. Siglo XIX. Carmen es un personaje ficticio, saltó a la fama como protagonista de una conocida opera francesa que relata las peripecias de una trabajadora de la Fabrica de Tabacos de Sevilla en el siglo XIX. La historia es del francés Prosper Merimée y la música del también francés Georges Bizet. Es una visión extranjera y romántica de la Andalucia de hace 150 años.

No era 100% real la sociedad que retrataba de toreros valientes, contrabandistas y gitanas apasionadas, pero la historia ha trascendido y ha ayudado a exportar la imagen de Andalucía fuera de nuestras fronteras.

Hernando Colon fue el hijo menor de Cristobal Colon. Nació en 1488 en Cordoba, su madre era cordobesa. Fue hijo ilegitimo del Descubridor, pero su padre lo reconoció y siempre tuvieron una estrecha relación. Murió en Sevilla en 1539 y esta enterrado en la Catedral de nuestra ciudad.

En Sevilla vivió casi toda su vida y fue famoso no solo por ser hijo del más celebre navegante de la Historia sino por méritos propios. Fue canonigo de la Catedral de Sevilla, se codeó con los mas cultos de Europa como Erasmo de Rotterdam o Antonio de Nebrija. Fue cosmógrafo, botánico, historiador, poeta, viajero, creo la biblioteca más importante de su tiempo y a su muerte pasó la Catedral de Sevilla con el nombre de Biblioteca Colombina. Porque más que nada fue bibliofilo, es decir amante y coleccionista de libros.

Su biblioteca era celebre en toda Europa, hoy se conoce con el nombre de la Biblioteca Colombina y se custodia en la Catedral de Sevilla desde final del siglo s.XVI. Originalmente se componía de 15000 volúmenes. Estaba situada en su casa sevillana junto a la Puerta de Goles, una de las puertas de Sevilla que años más tarde se llamo la Puerta Real cuando el rey Felipe II entró a la ciudad por ella. Esta casa era un foco de actividad cultural y científica. Aparte de tertulias literarias incluía una academia de matemáticas y un jardín botánico con muchas de las plantas de procedían ya en esos años del Nuevo Mundo.

En el cercano monasterio de la Cartuja, donde su padre Cristóbal había preparado su viaje y seria enterrado durante unos años, Hernando planto un árbol que todavía hoy se conserva y que sería por tanto el mas antiguo de Sevilla. Es un ombú o Bella Sombra, de nombre científico Phytolaca Dioica. Hoy tenemos una estatua de Cristóbal Colon junto al árbol centenario.

Hernando Colón, el hombre que amaba lo libros

Esta Sevilla donde Hernando Colon vivió y murió era la ciudad mas cosmopolita de Europa y una de las mas pobladas. Todo gracias a la salida y llegada de los barcos de las Indias. Desde que en 1503 se estableció aquí la Casa de la Contratación para controlar los viajes y comercio con el nuevo mundo, la ciudad experimentó un importante despegue económico y en consecuencia una impresionante actividad no solo comercial sino científica y cultural. Aquí vivía el medico Nicolas Monardes, que introdujo en Europa los nuevos productos: tabaco, cacao, patatas o maíz procedentes del nuevo mundo, eran famosos sus cultivos de tomates los primeros en Europa. Aquí estaba la imprenta del alemán Cromberger, una de las más importantes de España. Sevilla fue el lugar perfecto para que Hernando desarrollara su pasión por los libros.

Fue por tanto un verdadero hombre del renacimiento, un humanista y uno de los sevillanos más cultos de su época. Organizado y minucioso. Su gran proyecto no pudo terminarlo. Era el Libro de los Epitomes, en que iba a resumir cada uno de los libros que poseía en su biblioteca.

Su famosa biblioteca de 15000 volúmenes sin embargo no se conserva completa. En 1522 Hernando había viajado por toda Europa comprando libros. Los mandaba a España en barco desde Italia, con la mala fortuna que el barco naufragó y los libros acabaron en el fondo del mar. Parece que se perdieron más de 1500.

Otros se perdieron en diversos momentos ya que no fueron directamente donados a la Catedral. Pero hay 4000 que están en la Institución Colombina, llamada así en su
honor, aunque el hubiera preferido que se llamara mejor Hernandina o Fernandina. Esto no quiere decir que renegara de su apellido, siempre estuvo muy orgulloso de su
padre. Hernando a la edad de 13 años acompaño a su padre Cristóbal en su 4 viaje a las Indias, y mas tarde a su hermano mayor Diego, gobernador de la Española, hoy
Santo Domingo. También le interesaba la ciencia. Trabajó como cosmógrafo al servicio del emperador Carlos V. Humanidades y Ciencia, combinación perfecta para un típico
hombre del Renacimiento.

Hernando Colón, el hombre que amaba lo libros

Pero su mejor legado es esa biblioteca en la cual se conservan varios miles de ejemplares de sus libros. Esta en la calle Alemanes y es un anexo de la Catedral. Una sencilla puerta esta marcada con el nombre de Institución Colombina. Dentro hay un tesoro, eso sí, reservado a historiadores e investigadores que peregrinan aquí procedentes de todo el mundo. Entre sus libros más valiosos están los que heredó de su padre Cristóbal. Estos son algunos de la colección:

  • El Imago Mundi o Imagen del Mundo de Pierre de Aylly que fue muy popular en su época, sobre astronomía y geografía. En ella el cardenal francés Pierre d’Ailly en el siglo XIV se afirmaba que el océano no era tan ancho como se pensaba y podía ser atravesado en pocos días. Podemos imaginar que esta teoría atrajo el interés de Cristóbal Colón. De hecho fue uno de los libros que más consulto Colon antes de ir hacia el oeste y encontrar un continente. E incluso hizo anotaciones manuscritas en sus márgenes.
  • La Gramática Castellana de Antonio de Nebrija. Constituyó la primera obra que se dedicaba al estudio de la lengua castellana y sus reglas. Fue impreso en 1492 y por tanto considerado incunable.

¿Qué son los libros incunables?

Hernando Colón, el hombre que amaba lo libros

El nombre procede del latín: en la cuna. Estos primeros libros estaban en su infancia ya que son los libros impresos entre la invención de la imprenta en 1440 por Guttemberg y el año 1500. Además se usaba una técnica con tipos móviles, lo que los hace únicos. No hay muchos y su valor es incalculable.

Más libros en las estanterías de la Colombina:

  • El libro de las Maravillas de Marco Polo, que había sido la otra gran expedición importante hasta el momento. El mercader veneciano Marco Polo siguiendo la Ruta de la Seda llegó hasta el Lejano Oriente en el siglo XIII y ello supuso un conocimiento de culturas exóticas hasta ese momento casi desconocidas.
  • La Historia Rerum, que podemos traducir como: la Historia de todas las Cosas. Era como una enciclopedia de su tiempo escrita en el siglo XV por el papa Pio II, Piccolomini.
  • El Libro de las Profecias. Realmente no está impreso sino que es un manuscrito encuadernado en pergamino, se trata de una colección de textos bíblicos, padres de la iglesia y clásicos con los que Colón intenta probar que el descubrimiento del Nuevo Mundo había sido profetizado en la Biblia.
  • Ars Moriendi. Era un libro popular en una época de grandes mortandades puesto que era una especie de guía sobre el “buen morir”. A través de grabados instructivos se daban una serie de consejos sobre como pasar a la otra vida de la manera mas cristiana.

También incluye la biblioteca libros de la Antigüedad clásica como La historia natural de Plinio o la Eneida de Virgilio.

En suma, la Institución Colombina es una joya escondida en el corazón de Sevilla que nos habla de este gran amante de los libros que fue Hernando Colón.

El apelativo de “pintor de pintores” se lo dio el artista francés Eduard Manet, que admiraba su obra profundamente. Manet tuvo ocasión de contemplar sus cuadros en el Museo del Prado, que alberga la parte mas importante de su carrera pictórica. Sin embargo, Velázquez nació a unos 500 km de la corte, al sur de España, en Sevilla. Nunca olvidó sus orígenes y en su firma decía “pictor hispalensis”, es decir, pintor sevillano.

Nació como Diego Rodriguez de Silva Velázquez, pero se le conoce mundialmente por su segundo apellido, Velázquez, según tradición andaluza procedente de Portugal.

Fue el hijo mayor de una familia sevillana de modesta fortuna y ante sus dotes para el dibujo, sus padres lo enviaron a formarse como aprendiz al taller del pintor Sevillano Francisco de Herrera “el Viejo”.


Los talleres de los pintores y las academias

El mal carácter de este artista hizo que el joven Velázquez a los 11 años cambiara a otro taller también sevillano que le marcaria de por vida, profesional y personal. Su nuevo maestro fue Francisco Pacheco, pintor, policromador, escritor e intelectual de gran reputación en la Sevilla de principios del siglo XVII.

La Sevilla de principios de siglo era aún una gran metrópoli aunque empezaba a castigar la crisis económica. Culturalmente se conocía como la Nueva Roma y eran frecuentes las tertulias literarias y artísticas, una de las más concurridas era la de la Casa de Pilatos, residencia del Duque de Alcalá, en las que participaba activamente el Maestro Pacheco y puede que el mismo Velázquez. Allí se hablaba de pintura, poesía, historia y mitologia.. temas que dieron una gran cultura a nuestro joven pintor.

Herrera fue profesor de Velázquez hasta que este se convirtió en pintor profesional tras haber pasado el examen que le permitía abrir su propio taller. Además, Velázquez se casaría en 1618 con la hija de su maestro, Juana.

Para ser pintor normalmente empezaban a los 10 u 11 años como aprendices en el taller de un maestro, donde se formaban. Este sistema venía de la época medieval y estaba fuertemente vinculado a los gremios y al trabajo artesano. Luego debían aprobar un examen de maestría, era entonces cuando adquirían el grado de pintor y podían ya iniciar su propia carrera profesional con el derecho de ejercer en todo el reino.

Unos años más tarde un grupo de pintores sevillanos: Murillo, Herrera el Joven y Valdés Leal fundaron en la Casa Lonja (actual Archivo de Indias) una academia de dibujo y pintura para cambiar el sistema gremial de aprendizaje en talleres, allí innovaron utilizando a personas como modelos. Con esto pretendían renovar las artes y la formación de los pintores.

Pero sobre todo pretendían dar una mayor categoría intelectual a la profesión de pintor, hasta ahora considerada como una artesanía mas sin cualificación. Ese fue también el objetivo de Velázquez desde otro ámbito, la corte madrileña. Siempre pintor orgulloso de su arte, luchó para que le concedieran el merito social y nobiliario de la Cruz de la Orden de Santiago, para alejarse así de la idea del pintor artesano de la Edad Media y formar parte de la élite intelectual y noble de la sociedad española.


Qué obras famosas pintó Velázquez en esta etapa

Hasta los 24 años Velázquez estuvo viviendo y trabajando en su ciudad natal, así que tenemos de esta época un buen numero de otras, aunque pocas de ellas se conservan en Sevilla.

La pintura de la etapa sevillana de Velázquez se caracteriza por el naturalismo, colorido y fuerte influencia del dibujo, siguiendo la estela de la pintura andaluza de principio del siglo
XVII. Pintó sobre todo retratos, temas religiosos y pintura de género o costumbrista.

Entre las más conocidas de su etapa sevillana están:

  • La Vieja friendo huevos. 1618. Actualmente en la National Gallery de Edimburgo. Una escena de bodegón y retratos de personajes humildes de su época, muy influenciada por el claroscuro, de moda esos años.
  • Adoración de los Reyes Magos. 1619. En el Museo del Prado, Madrid. De temática religiosa se ha interpretado que los modelos fueron familiares del pintor. Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez sería el rey Melchor, el de barba blanca. La Virgen sería la esposa de Velázquez, Juana Pacheco, con la que había casado un año antes, el Niño Jesús sería la propia hija mayor del pintor, y Diego Velázquez daría rostro a Gaspar.
  • El Aguador de Sevilla, en el Wellington Museum de Londres. Un gran ejemplo de la imitación del natural que los pintores jóvenes perseguían en el siglo XVII. Es el retrato de «un aguador», oficio común en Sevilla. Se relaciona también simbólicamente con las tres edades del hombre: juventud, madurez y vejez.
Qué obras famosas pintó Velázquez en esta etapa

Dónde se pueden ver Velázquez en Sevilla: El Hospital de los Venerables

Dónde se pueden ver Velázquez en Sevilla: El Hospital de los Venerables

En el corazón del Barrio de Santa Cruz se encuentra el Hospital de los Venerables que fue un asilo para sacerdotes ancianos en el siglo XVII. Restaurado hace unos años, pertenece a la
Fundacion Focus Abengoa y alberga el Centro Velázquez.

Esta pequeña pero importante colección de pintura barroca sevillana incluye alguno de los cuadros de Velázquez que se conservan en Sevilla, todos ellos son de sus primeros años.

  • Retrato de Santa Rufina. Inauguró la colección y representa a una de las Santas Patronas de Sevilla como una niña. Si hubo una “Santa Justa”, ya que suelen ir en pareja, no se ha conservado. Incluye los símbolos que la representan: la palma del martirio y los cacharros de cerámica que hacen referencia a su oficio de alfarera.
  • Imposición de la casulla a San Ildefonso, propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, hoy en el Centro Velázquez.
  • Inmaculada Concepción. Un tema religioso que tendría muchísimo éxito, sobre todo en Sevilla a partir de esa época y un campo en el que nuestro joven pintor también experimentó.
Retrato de Santa Rufina

Además, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla podemos ver otros dos Velázquez: el retrato del canónigo Cristóbal Suárez de Ribera y en pequeño formato una “Cabeza de Apóstol”.


Por qué no hay más cuadros de Velázquez en Sevilla

Bien porque fueron vendidos en su momento a particulares o por la invasión francesa de principios del siglo XIX que supuso un expolio de obras de arte en Sevilla, bien por la clausura
de conventos y órdenes religiosas que poseían obras de Velázquez, el resultado es que pocas de estas obras se encuentran hoy en el lugar donde fueron realizadas.

La época sevillana de Velázquez no duró demasiado, unos cinco años, ya que en 1622 quedó vacante la plaza de pintor del rey en Madrid y por mediación del también sevillano, Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, Diego Velázquez dejo su ciudad natal y partió hacia la capital del reino.

El hueco que dejó Velázquez en Sevilla al marcharse en 1623 lo ocuparon otros insignes pintores como Zurbarán, Murillo y Valdés Leal. Pero esa es otra historia…

Si quieres ampliar tu información sobre otros temas de interés de la capital hispalense, en el blog de TourSevilla publicamos de manera regular artículos muy interesantes.

En 1518 Fernando de Magallanes (Fernão de Magalhães en portugués) había propuesto su idea de llegar a las Molucas para conseguir especias al rey Manuel I de Portugal. Ante la negativa de éste presentó su proyecto al joven emperador Carlos I de España y V de Alemania, por entonces el más poderoso monarca de la época. En pleno expansionismo del reino de Castilla, el emperador apoyó la empresa y dio a Magallanes el dinero necesario para fletar cinco barcos con 244 hombres. La expedición iba a ser económicamente muy rentable si conseguían comerciar en las Islas Molucas y conseguir allí las preciadas especias: Clavo, Canela, Pimienta, Jengibre, Nuez Moscada…

Por qué eran importantes las especias

Por qué eran importantes las especias en la primera vuelta al mundo

En la Europa del siglo XVI las especias estaban casi o tanto más valoradas que el oro. Su valor residía por un lado en la conservación de alimentos y eran además un ingrediente para perfumes, recetas médicas y un lujo para los platos de una Europa cada vez mas rica y refinada. Como las sedas, las porcelanas y por supuesto, el oro y la plata, había una gran demanda de especias. Y el lugar para encontrarlas estaba lejos, al otro lado del mundo, en las exóticas Islas de las Especias, o la Especiería, llamadas Molucas y hoy correspondiente al archipiélago Indonesio.

Para llegar allí estaba la ruta habitual bordeando África y cruzando el Indico. Pero esa zona estaba en poder portugués. Una nueva ruta surgió en la mente de Magallanes, navegar hacia el oeste cruzando el Atlántico, encontrando un paso marítimo al Pacifico (mas tarde conocido como el Estrecho de Magallanes) y llegando tras la larga travesía a las Islas de las Especias. El viaje de vuelta se haría bordeando India, surcando el océano Indico y pasando al Atlántico al rodear África.

Tres años de aventuras y penalidades duró este viaje. De los 245 hombres que partieron solo 18 sobrevivieron, de los cinco barcos que comenzaron la expedición, solo uno, de simbólico nombre, regresó a Sevilla: la Nao Victoria.

En el camino motines, naufragios, enfermedades, luchas internas y con los indígenas amenazaron el viaje. Sin embargo, a pesar del gran número de pérdidas humanas el objetivo de la expedición fue cumplido: comerciaron con éxito, volvieron cargados de especias y además fue la primera vez que quedó 100% demostrada la redondez de la Tierra. Un hito que al principio no buscaban, habían realizado por primera vez en la Historia la Primera Vuelta al Mundo.

Por qué Sevilla

Magallanes y Elcano: La primera vuelta al mundo 1519-1522

La ciudad andaluza fue el punto de partida y de llegada de este viaje.

Sevilla se convirtió en 1503 el centro mundial del comercio con América. Esta decisión que tomo la reina Isabel de Castilla estuvo motivada por la posición estratégica de la ciudad andaluza atravesada por un rio, el Guadalquivir, que era navegable hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda, lo que permitía el arribo de las naves 80 km tierra adentro, esto hacía que Sevilla fuera mucho más segura que cualquier otra ciudad de la costa atlántica. El Guadalquivir fue por tanto la puerta de entrada de los primeros productos llegados del Nuevo Mundo: tomates, maíz, tabaco o cacao. Y por supuesto oro e ingentes cantidades de plata de las minas de México y Potosí. De Sevilla también partían todas las expediciones de Ultramar gestionadas por la Casa de la Contratación en dependencias actuales del Real Alcazar.

El Puerto de Sevilla en Agosto de 1519 vio partir hacia Sanlúcar de Barrameda primero y luego hacia el oeste los cinco barcos capitaneados por Fernando de Magallanes en busca de las Islas de la Especiería.

Un portugués y un español

Magallanes y Elcano: La primera vuelta al mundo 1519-1522

Fernando de Magallanes, capitán e ideólogo de la expedición organizó esta empresa con la ayuda del cosmógrafo también portugués Rui Faleiro. Sin embargo en la expedición iban además hombres de 10 nacionalidades, de los cuales 166 eran españoles.

Magallanes tuvo la mala fortuna de morir a mitad del viaje en una escaramuza con los indígenas en las Filipinas (serian llamadas así años más tarde en honor al rey Felipe II). La suerte quiso que al mando de la expedición quedara un experimentado marino vasco de Guetaria (Guipúzcoa), Juan Sebastián Elcano. Él fue quien finalizo el viaje en Sevilla el 13 agosto de 1522 cuando la maltrecha nao Victoria con 18 supervivientes remontó el Guadalquivir y llegó a nuestra ciudad.

De tal manera que la hazaña quedó compartida por dos navegantes, de dos naciones diferentes: la española y la portuguesa.

La primera vuelta al mundo estaba hecha, y con ella se demostraba la redondez de la Tierra, dado que marchando siempre en la misma dirección, se llegaba al punto de partida. El emperador Carlos I, al recibir a Juan Sebastián Elcano, le dio como escudo un globo terráqueo con la leyenda en latín: Primus circumdedisti me («El primero que me rodeaste»). Y además 500 ducados de renta al año.

Qué podemos ver en Sevilla en relación con la Primera vuelta al Mundo

Qué podemos ver en Sevilla en relación con la Primera vuelta al Mundo

Además del rio Guadalquivir, que fue testigo del comercio y las expediciones al Nuevo Mundo y mas allá hay lugares históricos y monumentos en Sevilla que nos informan e ilustran sobre este evento tan importante y sobre la Historia de la capital andaluza en el siglo XVI. Estos son los mas destacados:

  • Torre del Oro. Construida como parte de la Muralla en el siglo XIII por los musulmanes, fue el punto de partida y llegada de los viajes a Indias. Hoy alberga un interesante Museo Naval y expone con claridad los principales acontecimientos sobre la Primera Vuelta al Mundo.
  • Archivo de Indias. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, alberga en su interior un verdadero tesoro. Allí se encuentra toda la documentación sobre este viaje. Por desgracia los documentos están reservados a los investigadores y es bien poco lo que dejan ver al público general. La impresionante Exposición “El Viaje más largo” sobre la vuelta al mundo que ha albergado de Septiembre a Febrero se puede visitar ahora en la ciudad de San Sebastián.
  • Monumento a Juan Sebastián Elcano. Fuente construida en los años 70 por el escultor Antonio Cano Correa. Es el homenaje de Sevilla a la figura de este navegante vasco.
  • Monumento a la Primera Vuelta al Mundo en la calle Adriano. Mas reciente del año 2014 es este monumento hecho en mármol que recuerda la expedición. Estáestratégicamente situado en el antes llamado Monte del Baratillo del Barrio del Arenal, barrio marinero por excelencia en aquel tiempo.
  • Esfera armilar-Milla 0 junto al “Muelle de las Mulas” en la Plaza de Cuba. De aquí salieron y aquí volvieron los expedicionarios. A pocos metros de la Torre del oro, esta gran esfera es un tributo a las expediciones científicas que cambiaron nuestro mundo.
  • Capilla de la Virgen de la Antigua (Catedral de Sevilla). En la capilla mas grande de la Catedral se veneraba en el siglo XVI especialmente esta preciosa imagen de una Virgen gótica. A ella se encomendaron nuestros expedicionarios y allí volvieron para dar gracias por la vuelta los 18 supervivientes. Una placa en el suelo a la entrada de la Capilla recuerda el nombre y oficio de los que volvieron.
  • Fundacion Nao Victoria y replica de la Nao Victoria. Junto al rio, en los bajos del Paseo Marqués del Contadero. Actualmente es la exposición mas interesante y concreta que tenemos sobre la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano. Aunque no es muy extensa se cuenta el viaje de manera didáctica y nos permite sobre todo visitar la replica del barco protagonista anclado a orillas del rio. Por un rato nos podremos sentir marineros de hace 500 años que surcaron amplios mares desconocidos y realizaron gestas hasta entonces inéditas en la Historia de la Humanidad.

Escultura barroca en el Bellas Artes de Sevilla (Noviembre 2019-Marzo 2020)

El subtítulo de esta exposición es “Maestro de Maestros” y ello es verdad, puesto que no hay que olvidar que su arte fue heredado por escultores como Juan de Mesa o Francisco Antonio Ruiz Gijón, autores de los cristos del Gran Poder o del Cachorro que podemos contemplar en las procesiones de la Semana Santa sevillana.

Pero nuestro protagonista de hoy es el llamado ya en su tiempo “Dios de la Madera”. Juan Martinez Montañés nació en un pueblo de Jaén en 1568. En aquel tiempo el centro artístico más importante del sur de la Península era Sevilla, así que Juan Martínez se dirigió a la capital andaluza para trabajar en sus esculturas. Aquí podía tener numerosos encargos de los conventos e iglesias que inundaban la ciudad. Sus esculturas religiosas son esplendidos ejemplos de naturalismo y realismo. Los San Juan Evangelista, San Juan Bautista, Inmaculada Concepcion, Cristos y Niños Jesús aun hoy 450 años más tarde nos sorprenden por su calidad y maestría, no nos extraña por tanto que ya en su época lo consideraran el “Dios de la Madera”.

A partir de estos días tenemos una magnífica ocasión de ver reunidas 57 de sus mejores obras en una exposición del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Por qué la madera

Por qué la madera | Martínez Montañés

En Italia las esculturas se realizaban sobre todo en mármol, ello se debía a la abundancia de este material en el país. Las mejores esculturas de Miguel Angel o Bernini fueron hechas en un precioso mármol blanco.

Sin embargo en la Península ibérica se trabajó originalmente en terracota o barro cocido, en este material esta hecho el San Jerónimo de Pietro Torrigiano del Museo de Bellas Artes, un escultor italiano, colega de Miguel Angel, que introdujo el naturalismo en España pero que usó un material local como el barro cocido.

Poco a poco se pasó a la madera, que permitía esculpir con un detalle mayor y era un material más resistente, no tan pesado como el mármol, de peso más moderado y que permitía llevar estas esculturas en procesión. Unas procesiones religiosas que empezaban a popularizarse en estas tierras.

Qué es el estofado y el policromado

Las esculturas de madera se estofaban y policromaban. El estofado es una técnica que consiste en aplicar a la madera pan de oro (también pan de plata o de cobre), unas láminas del metal que imprimen esta tonalidad dorada sobre las superficies en las que se pone. A continuación, con diferentes pigmentos se cubren esas láminas, y finalmente mediante el raspado de estas últimas capas, se hacen dibujos y se colorea (policromado) dejando al descubierto el oro subyacente. Como podéis imaginar es un procedimiento muy caro pero de un resultado brillante y de gran riqueza cromática y artística.

Normalmente el escultor no se ocupaba de esta etapa sino que lo llevaba a cabo otro artista. A menudo las esculturas de Montañés fueron policromadas y estofadas por Francisco Pacheco, pintor, escritor y maestro, más conocido por ser el suegro de Diego Velázquez.

Cuáles fueron las mejores esculturas de Martínez Montañés

Sus obras más importantes en la escultura barroca andaluza las podemos ver en la exposición de Bellas Artes.

Siempre se consideró una de sus obras cumbre el Cristo de la Clemencia. Lo hizo para el Arcediano Vazquez de Leca, un rico religioso que lo mandó realizar para su devoción personal. Con el tiempo pasaría a estar expuesto en la Catedral de Sevilla. Esta escultura de 1.80 metros, de detalles asombrosamente exactos que nos muestran los músculos y venas de un Cristo Crucificado, fue un modelo a seguir por todos los escultores de las generaciones posteriores.

La Cieguita | Martínez Montañés

No hay que olvidar su otra obra clave, la llamada Cieguecita. Es esta una escultura que representa a la Inmaculada Concepcion, de 1.64 m de altura. Sus ojos de mirada baja y modesta que le dan una impresión de estar ciega son el origen de su apodo. Esta escultura fue rápidamente famosa por su gran belleza y delicadeza. Su rostro sereno y las proporciones armoniosas la hacen una de las obras más logradas de su autor. La Inmaculada fue un tema muy repetido tanto en pintura como en escultura, se acompaña de sus elementos habituales como la corona de doce estrellas, el manto azul, la pisada sobre la luna creciente o las cabezas de angelitos a sus pies que la impulsan hacia el cielo.

Pero Montañés también trabajó para los monasterios sevillanos más influyentes de la época. Para San Isidoro del Campo, un monasterio jerónimo a las afueras de Sevilla hizo un espléndido retablo en el que se encuentran las esculturas orantes de Guzmán el Bueno y su mujer Maria Alonso Coronel, fundadores del monasterio medieval. También San Juan Evangelista y un sorprendentemente realista San Jerónimo Penitente.

El Niño Jesús de la iglesia del Sagrario, el Cristo de Pasión o el San Cristóbal del Salvador se cuentan igualmente entre sus obras maestras.

Velázquez y Montañés, artistas contemporáneos

Juan Martínez Montañes, o el Dios de la madera

Entre los artistas contemporanéos del escultor están el escritor Cervantes y los pintores Rubens o el propio Velazquez.

Tenemos la suerte de tener un retrato de Martinez Montañés hecho por este último. El pintor algo más joven que el escultor trabajaba en Madrid para el rey Felipe IV pero el hecho de ser de la misma ciudad, Sevilla, y que fueran ambos artistas y frecuentaran los mismos círculos, llevó a que en 1635 realizara un retrato del “dios de la madera” aprovechando que el escultor fue llamado a la Corte para realizar un busto del rey que se quería enviar a Florencia. Ese busto seria luego la base para la estatua de Felipe IV que adorna la plaza de Oriente de Madrid.

Epidemia de peste de 1649

Velázquez y Montañés, artistas contemporáneos

La catastrófica epidemia de Peste Negra de este año se llevó la vida de casi la mitad de los sevillanos y entre ellas la de Montañes, que tenía ya 81 años.

En su larga vida nos dejó asombrosas esculturas de altísima calidad. Por suerte las podemos contemplar hoy todas juntas en esta interesante exposición que tiene sus puertas abiertas hasta el 15 de marzo de 2020.

¡No os la perdáis!

¿Se puede representar al Amor?¿Tiene el hombre la capacidad con sus manos y su mente de llevar al mundo material algo tan sublime? Pues ¡Sí que la tiene! Gustavo Adolfo Bécquer, con su pluma llevó al papel el tenue suspiro de un enamorado, así como las lágrimas de rabia y decepción de un desamor en cada una de sus obras.

El legado de las obras de Bécquer es inestimable, su prosa y sus poemas son de un valor inmaterial que lo han elevado a la cúspide de los poetas españoles de todos los tiempos. Su obra inspiró a autores de la talla de Rubén Darío y Antonio Machado, entre otros. La sutileza de sus poemas toca lo más excelso del amor y se colocan como joyas de la literatura española.

Pero, como Bécquer refleja en su obra lo bello y crudo del amor, lo hicieron los hermanos Álvarez Quintero y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, cuando rindieron este sentido homenaje al poeta y, en definitiva, al amor.

Como bienvenida al hermoso Parque María Luisa, podemos apreciar esta magnífica obra en donde se representan la complejidad de las obras del poeta sevillano y en particular inspiradas en su poema “El amor que pasa”.

El Parque de María Luisa, un marco inmejorable

La ubicación de la obra no pudo haber estado en una mejor posición. El parque María Luisa, pulmón vegetal de Sevilla y declarado como Bien de Interés Cultural por su relevancia dentro de la geografía sevillana.

En medio de la glorieta podemos apreciar en impecable mármol blanco un busto del poeta elevado sobre un fuste. A sus pies un diseño octogonal en donde se van representando cada una de las etapas del amor, también esculpidas en mármol blanco y bronce.

La representación de tres jovencitas, trajeadas de la época, cada una inmersa en un estado del amor se encuentra a uno de los lados del octógono. Esta pieza, esculpida de una única pieza de mármol blanco representa, cronológicamente al: Amor Ilusionado, el Amor Poseído y el Amor Perdido.

Cupido, esculpido en bronce dispara sus flechas envenenadas como símbolo del Amor que Hiere a un yacente joven que clama piedad y en representación del Amor que Mata.

Una de las figuras centrales de la obra, no fue esculpida por ningún artista. Se trata de un ciprés de los pantanos o Sauce Llorón como es conocido en algunas regiones de América. Este árbol es originario del Mississippi y se calcula fue plantado hacia el año 1850. Esta planta tiene una vida promedio de 300 años y su altura puede llegar hasta los 45 metros.

Precisamente el crecimiento del Ciprés, ocasionó que, en el año 2016, se realizará una restauración mayor a la escultura. El perímetro del tronco había crecido más allá del nivel del octágono inicial de la obra, hubo que replantear la configuración de la misma y ahora podemos observar un eneágono.

Producto del paso del tiempo, vandalismo y descuido, la obra se ha tenido que restaurar varias veces. La primera restauración de la obra, en 1918, estuvo a cargo del mismo arquitecto de la Plaza de España. Esta restauración consistió en reemplazar la original verja de hierro deteriorada y  que circundaba a la pieza, sustituyéndola por una falca de piedra.

Pese a todas las restauraciones y maltratos que ha sufrido la obra, sigue siendo un lugar de encuentro de enamorados, quienes rinden tributo al poeta con ramos de flores, poemas y candados con iniciales como símbolos de amor eterno e inseparable.

La ciudad romana de Itálica en Santiponce a 8 km de Sevilla se propone para obtener la categoría de patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2020. Ello supondría un cuarto monumento/lugar histórico de la ciudad de Sevilla con esta distinción tras el Alcázar,
la Catedral y el Archivo de Indias, nombrados patrimonio mundial de la Unesco en 1987.

Itálica tiene unas ruinas del siglo II d. C excepcionalmente conservadas, unos mosaicos que se cuentan entre los mejores de España y un anfiteatro aun en uso ocasional que tuvo una capacidad para 25.000 espectadores. Esta ciudad fue históricamente la cuna de dos de los
mas grandes emperadores romanos: Trajano y Adriano.

Vamos a conocerla un poco mejor.

Origen de Itálica

Ciudad romana de Itálica, ¿patrimonio de la humanidad?Itálica la fundó el general Escipión, prestigioso militar romano en el 206 ac, como asentamiento para soldados veteranos ya retirados de la II guerra Púnica. Pero esa primera ciudad de Itálica yace bajo la actual Santiponce. Las ruinas que visitamos hoy son una ampliación de la ciudad en época del emperador Adriano en el siglo II d.C, esta zona fue propiedad del cercano monasterio de San Isidoro del Campo, al pertenecer a sus tierras no fue nunca urbanizada, pero por otro lado fue objeto de amplios expolios y robos. Desde su abandono en el siglo IV hasta el siglo XVIII (y oficialmente hasta inicios del siglo XX) no se llevó a cabo un plan de protección y valoración de su contenido histórico. Ello fue gracias al arqueólogo Francisco de Bruna, pero para entonces gran parte de sus mármoles y mosaicos habían desaparecido.

Ciudad Romana

Hoy queda de su antiguo esplendor un espectacular anfiteatro en el que cabían hasta 25.000 espectadores, el famoso Coliseo de Roma tenia cabida para 50.000. De esta manera esta dimensión hacía del anfiteatro un lugar excepcional para una pequeña ciudad de provincias
como itálica.

Aquí se celebraban los juegos de gladiadores mientras que en el cercano teatro tenían lugar las representaciones teatrales de tragedias y comedias griegas y romanas: Sófocles, Aristófanes o Juvenal.

También podremos pasear por sus amplias ricas casas, muchas de ellas aun pavimentadas con preciosos mosaicos. No olvidemos que la Itálica que visitamos era una urbanización de familias ricas. Cada casa ocupaba media manzana. Tenían la mayoría dos plantas, un patio
principal o atrium y un jardín trasero donde había un pequeño altar para los dioses del hogar, los dioses lares. La parte exterior de las viviendas se alquilaba para Tabernae, es decir locales comerciales: panaderías, ferreterías…

Además, la vida en Itálica contaba con termas (baños públicos), gimnasio (lugar para que los jóvenes hicieran deporte, pero que también eran escuelas) y palestra (pista de carreras).

Y por supuesto, templos a los diferentes dioses del panteón romano y al propio emperador Trajano, considerado como divino. En la misma entrada del anfiteatro se adoraba en pequeños templos a Némesis (diosa de los guerreros y la Venganza) y a Celestis (diosa del Cielo). Un exvoto u ofrenda en forma de huella de pies nos da testimonio de ello.
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Quienes eran Trajano y Adriano

El primer emperador romano fue Augusto en el siglo I d.C. Con los años la Roma imperial extendió sus fronteras desde Hispania en Occidente a Britania en el norte, desde Mauritania y Numidia al Sur a Dacia y Partia al Este, Roma fue el más poderoso imperio hasta entonces
conocido. La mayor extensión fue en el siglo II con el emperador Marco Ulpio Trajano, nacido precisamente en Itálica. Trajano fue emperador desde el 98 d.C hasta el 117 d.C.

Su sucesor Publio Elio Adriano (era su sobrino nieto) mantuvo las fronteras y fue considerado uno de los mejores gobernantes de Roma, viajo por todo el imperio y engrandeció su ciudad de origen con templos, un acueducto, estatuas y el anfiteatro mas importante de la provincia
Bética. Adriano gobernó del 117 d.C hasta el 138 d.C. Su legado es la ciudad que hoy conocemos a solo 8 km de Sevilla.

Donde podemos ver las mejores piezas de Itálica

En la misma Italica por supuesto desde el anfiteatro al teatro, pasando por algunas de las casas y edificios con bellos mosaicos como el del Planetario o la Casa de los Pájaros. En el Museo Arqueológico de Sevilla (situado en la plaza de América). Allí se encuentran
además de mosaicos las mejores esculturas italicenses, entre ellas la de Diana (diosa de la caza), Mercurio (dios del comercio) y Venus (diosa del amor). Y sobre todo la estatua del emperador Trajano divinizado.

En la Casa de la Condesa de Lebrija. En este palacio sevillano situado en la céntrica Calle Cuna podemos ver los suelos y pavimentos que la Condesa Doña Regla Manjon, gran amante de la Antigüedad Clásica recuperó de Itálica y Santiponce hace 100 años. Por ello se considera el palacio mejor pavimentado de Europa.
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Itálica Viva

Dos mil años después, en el siglo XXI, la ciudad romana sigue teniendo un uso cultural de manera regular. Allí hemos podido asistir el Festival Internacional de Danza de Itálica y el Festival de Teatro Romano que tienen lugar en un marco único. No son ruinas solamente, Itálica esta viva.

Sevilla está llena de azulejos, no es raro pasear por cualquier lugar y ver gran cantidad de azulejos interesantes. A continuación te ofrecemos una lista de los más interesantes, con una breve introducción acerca de lo que puedes ver.

Azulejos de la Plaza de España

Repartidos por toda la Plaza de España se encuentran 48 azulejos representativos de las 46 provincias y los 2 archipiélagos que había en 1929. Además, la mayoría de la ornamentación que rodea los murales y la Plaza de España también está hecha en azulejo cerámico.

Azulejos de Cervantes

Para conmemorar el tercer centenario de su muerte se crearon una serie de murales conmemorativos que se repartieron por las zonas de Sevilla que aparecieron en sus novelas. Se pueden encontrar por Calle Betis, Adriano, en la Plaza del Pan… No deja de ser una buena opción intentar descubrir todos los rincones de la literatura de Cervantes.

Homenaje a los literatos sevillanos

Azulejos conmemorativos de Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Lope de Vega o Machado se encuentran repartidos por toda la ciudad, en las zonas donde nacieron, estudiaron o donde vivieron.

Via Crucis de la Cruz del Campo

Desde 1630 se hacía este Via Crucis desde la casa Pilatos hasta la Cruz del Campo, situada en pleno Nervión (anteriormente en las afueras). Teóricamente, esta ruta tiene los mismos pasos que desde el Monte del Calvario al Pretorio de Pilatos y es por ello por lo que el palacio adquiere este nombre.
Aunque en la antigüedad tenía 12 estaciones, en la actualidad son 14 azulejos y cruces sobrios y rehabilitados, repartidos por la ruta.

La calavera de la Bella Susona

Hace referencia a una leyenda popular sevillana por la que una mujer judía, a finales del siglo XV, contó a su amante cristiano las conspiraciones que su padre preparaba. Como resultado, se ganó el odio tanto cristiano como judío y se vio obligada a huir buscando una nueva vida.

Al morir, atormentada, dejó orden de que su cabeza se colocase en la puerta de su casa. En el supuesto lugar de esta calavera se colocó el azulejo conmemorativo a la leyenda, que representa la calaver y cuenta la historia allí acontecida.

Quizás no fue el primero pero sí de los primeros.

En la primavera de 1828, hace ya 190 años llego al puerto de Sevilla Washington Irving. Vino a bordo del Betis, el primer barco de vapor de España que remontaba el Guadalquivir procedente de Cádiz. Irving había nacido en Nueva York en 1783 y ya era un conocido escritor romántico y periodista además fue un incansable viajero y embajador por toda Europa.

OBRA DE IRVING

Entre sus obras más famosas conocidas mundialmente estaban: La leyenda de Sleepy Hollow, más conocido como La leyenda del jinete sin cabeza (adaptada al cine por Tim Burton en 1999) y Rip Van Winkle, que cuenta la historia de alguien que duerme durante decenas de años Escribió además: The Life and Voyages of Christopher Columbus (Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón, 1828), Chronicles of the Conquest of Granada (1829), Voyages and Discoveries of the Companions of Columbus (1831) y sus celebérrimos y harto traducidos Cuentos de la Alhambra(Tales of the Alhambra) (1832), donde refunde para el público inglés las más conocidas leyendas hispanoarábigas sobre el Castillo Rojo. Se le deben además unas Legends of the Conquest of Spain, (1835).

Fue el primer norteamericano en alcanzar la celebridad como escritor profesional, gracias a la literatura, y por ello numerosas calles y ciudades de los Estados Unidos llevan su nombre.

Influyo a conocidos autores como Nathaniel Hawthorne y Edgar Allan Poe.

Irving popularizó además el sobrenombre «Gotham» para referirse a Nueva York, usado en los comics de Batman; también se le conoce como el inventor de la expresión «el todopoderoso dólar». Murió en Nueva York en 1859 y esta enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow.

IRVING EN ESPAÑA

WASHINGTON IRVING: ¿EL PRIMER TURISTA EN SEVILLA?

Vino primero a Madrid llamado por el embajador de su país para estudiar en El Escorial los documentos relativos al descubrimiento del Nuevo Mundo (1826–1829). Este encargo supuso el
comienzo de su carrera diplomática.

Es poco después cuando Washington Irving aparece en Sevilla. Era la de 1828 una primavera luminosa y Washington Irving se hospedó en una pintoresca casona del callejón del Agua, actualmente la numero 2, frente a la muralla Alcázar, en la vieja judería sevillana.

En Sevilla paso todo un año, como turista y como estudioso de la Historia de España y de la ciudad. Escribió un diario que ha sido editado por la Hispanic Society de Nueva York: Diary of
Washington lrving of the Sunnyside Spain, un sugerente nombre que nos evoca el sol de Andalucía.

Las mañanas las pasaba en los salones de estudio del Archivo de Indias, entre legajos y voluminosos documentos cartográficos. Algunos días visitaba los archivos de la catedral y otros los palacios levantados con el oro y la plata traídos del Nuevo Mundo. Su minucioso trabajo acabó con la publicación, tiempo después, del libro Vida y viajes de Cristóbal Colón. Pero sobre todo descubrió durante su estancia en Sevilla el alma soñadora del patrimonio andalusí, levantado siglos antes de que los cristianos entraran por las puertas de la capital.

Eran edificios hechizados, envueltos en la brumosa leyenda de los tiempos perdidos. Como buen turista Irving procura ver todo lo típico de la vida sevillana: el cuerpo de San Femando
en la festividad del santo y en esa noche la iluminación de la ciudad y de la Giralda; el baile de los Seises el día del Corpus, la procesión, el aspecto de la ciudad la noche antes.

Esto es lo que escribe en su diario sobre la Catedral que tanto le impresionaba: “Si alguna vez viene Vd. a Sevilla no deje de visitar su gloriosa catedral … visítela al atardecer, cuando los últimos rayos de sol, más bien los últimos resplandores del día, brillan a través de sus vidrieras polícromas. Visítela en la noche, cuando sus capillas están escasamente iluminadas, sus inmensas naves apenas alumbradas por las hileras de lámparas de plata, y cuando se prepara la misa en el altar mayor, entre destellos de oro y nubes de incienso … Yo no creo haber sentido nunca un placer igual en ningún otro monumento de esta clase … Está próxima a la casa donde me alojé en Sevilla y constituía mi recurso diario. En verdad, la visitaba más de una vez en el curso del día. Un lento vagar por esa catedral, especialmente hacia el atardecer, cuando las sombras so11 más profundas y la luz de las vidrieras policromadas más confusa y vaga, producía en mí la impresión de un paseo por uno de nuestros grandes bosques americanos … “ Pero Irving quiso conocer la ultima ciudad islámica de la Peninsula Iberica y sus estudios lo llevaron a Granada, a pocos días de distacia desde la capital hispalense. Un año después de su llegada, Irving emprendió el viaje a la ciudad de la Alhambra.

En los jardines de la Alhambra tiene dedicada una escultura.

LOS VIAJEROS Y ANDALUCÍA

WASHINGTON IRVING: ¿EL PRIMER TURISTA EN SEVILLA?

El consejo de Europa creo hace unos las Rutas del Legado Andalusi, para potenciar el turismo y dar a conocer la tierra andaluza poniendo el foco en su pasado árabe y en la herencia de aquel tiempo. Entre estas existe una “ruta Washington Irving” que lleva a lo largo de 250 km de Sevilla a Granada pasando por Antequera.

Esta ruta recorre los pasos que en 1829 siguió el escritor romántico y diplomático norteamericano, fascinado por la riqueza y el exotismo de la civilización hispano-musulmana. Una arteria de comunicaciones establecida muchos siglos antes, que, en la Baja Edad Media, sirvió de vía comercial entre el sur peninsular cristiano y el reino nazarí de Granada. Ruta que, como otras, tuvo un marcado carácter fronterizo.

Esta ruta pone en escena una segunda historia, la del «descubrimiento» romántico, y turístico, de Andalucía. A tono con la nueva sensibilidad del romanticismo, y después de la puesta en escena de la Península ibérica con Guerra de Independencia, España, y Andalucía en particular, empezaron a recibir una creciente atención como destino de viajes. A las visitas de Chateaubriand y Lord Byron, que hablaron de Andalucia en sus obras, siguieron los viajes y estancias del propio Washington Irving, de Richard Ford, Borrow, Delacroix, David Roberts, Gautier, Dumas y sobre todo francés Prosper Merimée creador de la mítica historia de Carmen, la Cigarrera.

Estos viajeros, franceses, británicos o estadounidenses crearon una imagen misteriosa, romántica y folklórica de Andalucia. Llena de personajes apasionados, crueles y enamorados, quizás no se correspondía al 100% con la imagen real, en un panorama de leyendas, toreros y bandoleros, de majas, contrabandistas pero sirvió sin duda para dar a conocer a nuestra región fuera de nuestras fronteras y a popularizar su paisaje, historia y cultura.

A aquellos primeros “turistas” y “viajeros” está dedicado este post.