Diego Velázquez, pintor de pintores y sevillano

Hoy hablamos de la etapa sevillana de Velázquez.
El apelativo de “pintor de pintores” se lo dio el artista francés Eduard Manet, que admiraba su obra profundamente. Manet tuvo ocasión de contemplar sus cuadros en el Museo del Prado, que alberga la parte mas importante de su carrera pictórica. Sin embargo, Velázquez nació a unos 500 km de la corte, al sur de España, en Sevilla. Nunca olvidó sus orígenes y en su firma decía “pictor hispalensis”, es decir, pintor sevillano.

Nació como Diego Rodriguez de Silva Velázquez, pero se le conoce mundialmente por su segundo apellido, Velázquez, según tradición andaluza procedente de Portugal.

Fue el hijo mayor de una familia sevillana de modesta fortuna y ante sus dotes para el dibujo, sus padres lo enviaron a formarse como aprendiz al taller del pintor Sevillano Francisco de Herrera “el Viejo”.


Los talleres de los pintores y las academias

El mal carácter de este artista hizo que el joven Velázquez a los 11 años cambiara a otro taller también sevillano que le marcaria de por vida, profesional y personal. Su nuevo maestro fue Francisco Pacheco, pintor, policromador, escritor e intelectual de gran reputación en la Sevilla de principios del siglo XVII.

La Sevilla de principios de siglo era aún una gran metrópoli aunque empezaba a castigar la crisis económica. Culturalmente se conocía como la Nueva Roma y eran frecuentes las tertulias literarias y artísticas, una de las más concurridas era la de la Casa de Pilatos, residencia del Duque de Alcalá, en las que participaba activamente el Maestro Pacheco y puede que el mismo Velázquez. Allí se hablaba de pintura, poesía, historia y mitologia.. temas que dieron una gran cultura a nuestro joven pintor.

Herrera fue profesor de Velázquez hasta que este se convirtió en pintor profesional tras haber pasado el examen que le permitía abrir su propio taller. Además, Velázquez se casaría en 1618 con la hija de su maestro, Juana.

Para ser pintor normalmente empezaban a los 10 u 11 años como aprendices en el taller de un maestro, donde se formaban. Este sistema venía de la época medieval y estaba fuertemente vinculado a los gremios y al trabajo artesano. Luego debían aprobar un examen de maestría, era entonces cuando adquirían el grado de pintor y podían ya iniciar su propia carrera profesional con el derecho de ejercer en todo el reino.

Unos años más tarde un grupo de pintores sevillanos: Murillo, Herrera el Joven y Valdés Leal fundaron en la Casa Lonja (actual Archivo de Indias) una academia de dibujo y pintura para cambiar el sistema gremial de aprendizaje en talleres, allí innovaron utilizando a personas como modelos. Con esto pretendían renovar las artes y la formación de los pintores.

Pero sobre todo pretendían dar una mayor categoría intelectual a la profesión de pintor, hasta ahora considerada como una artesanía mas sin cualificación. Ese fue también el objetivo de Velázquez desde otro ámbito, la corte madrileña. Siempre pintor orgulloso de su arte, luchó para que le concedieran el merito social y nobiliario de la Cruz de la Orden de Santiago, para alejarse así de la idea del pintor artesano de la Edad Media y formar parte de la élite intelectual y noble de la sociedad española.


Qué obras famosas nos dejó la etapa sevillana de Velázquez

Hasta los 24 años Velázquez estuvo viviendo y trabajando en su ciudad natal, así que tenemos de esta época un buen numero de otras, aunque pocas de ellas se conservan en Sevilla.

La pintura de la etapa sevillana de Velázquez se caracteriza por el naturalismo, colorido y fuerte influencia del dibujo, siguiendo la estela de la pintura andaluza de principio del siglo
XVII. Pintó sobre todo retratos, temas religiosos y pintura de género o costumbrista.

Entre las más conocidas de la etapa sevillana de Velázquez están:

  • La Vieja friendo huevos. 1618. Actualmente en la National Gallery de Edimburgo. Una escena de bodegón y retratos de personajes humildes de su época, muy influenciada por el claroscuro, de moda esos años.
  • Adoración de los Reyes Magos. 1619. En el Museo del Prado, Madrid. De temática religiosa se ha interpretado que los modelos fueron familiares del pintor. Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez sería el rey Melchor, el de barba blanca. La Virgen sería la esposa de Velázquez, Juana Pacheco, con la que había casado un año antes, el Niño Jesús sería la propia hija mayor del pintor, y Diego Velázquez daría rostro a Gaspar.
  • El Aguador de Sevilla, en el Wellington Museum de Londres. Un gran ejemplo de la imitación del natural que los pintores jóvenes perseguían en el siglo XVII. Es el retrato de «un aguador», oficio común en Sevilla. Se relaciona también simbólicamente con las tres edades del hombre: juventud, madurez y vejez.
Qué obras famosas pintó Velázquez en esta etapa

Dónde se pueden ver Velázquez en Sevilla: El Hospital de los Venerables

Dónde se pueden ver Velázquez en Sevilla: El Hospital de los Venerables

Para ver cuadros de la etapa sevillana de Velázquez podemos ir al corazón del Barrio de Santa Cruz . Allí se encuentra el Hospital de los Venerables que fue un asilo para sacerdotes ancianos en el siglo XVII. Restaurado hace unos años, pertenece a la
Fundacion Focus Abengoa y alberga el Centro Velázquez.

Esta pequeña pero importante colección de pintura barroca sevillana incluye alguno de los cuadros de Velázquez que se conservan en Sevilla, todos ellos son de sus primeros años.

  • Retrato de Santa Rufina. Inauguró la colección y representa a una de las Santas Patronas de Sevilla como una niña. Si hubo una “Santa Justa”, ya que suelen ir en pareja, no se ha conservado. Incluye los símbolos que la representan: la palma del martirio y los cacharros de cerámica que hacen referencia a su oficio de alfarera.
  • Imposición de la casulla a San Ildefonso, propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, hoy en el Centro Velázquez.
  • Inmaculada Concepción. Un tema religioso que tendría muchísimo éxito, sobre todo en Sevilla a partir de esa época y un campo en el que nuestro joven pintor también experimentó.
Retrato de Santa Rufina

Además, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla podemos ver otros dos Velázquez: el retrato del canónigo Cristóbal Suárez de Ribera y en pequeño formato una “Cabeza de Apóstol”.


Por qué no hay más cuadros de Velázquez en Sevilla

Bien porque fueron vendidos en su momento a particulares o por la invasión francesa de principios del siglo XIX que supuso un expolio de obras de arte en Sevilla, bien por la clausura
de conventos y órdenes religiosas que poseían obras de Velázquez, el resultado es que pocas de estas obras se encuentran hoy en el lugar donde fueron realizadas.

La etapa sevillana de Velázquez no duró demasiado, unos cinco años, ya que en 1622 quedó vacante la plaza de pintor del rey en Madrid y por mediación del también sevillano, Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, Diego Velázquez dejo su ciudad natal y partió hacia la capital del reino.

El hueco que dejó Velázquez en Sevilla al marcharse en 1623 lo ocuparon otros insignes pintores como Zurbarán, Murillo y Valdés Leal. Pero esa es otra historia…

Espero que te haya gustado mi artículo sobre la etapa sevillana de Velázquez. Si quieres ampliar tu información sobre otros temas de interés de la capital hispalense, en el blog de TourSevilla publicamos de manera regular artículos muy interesantes.