La Alameda se considera el paseo público más antiguo de Europa, aunque es contemporáneo del Paseo del Prado de Madrid y anterior al famoso de las Tullerias de Paris. Tenemos nuestra Alameda desde 1574, gracias al Conde de Barajas, corregidor de la ciudad al servicio del rey Felipe II.


Hércules, Julio César y las columnas romanas

El nombre de Alameda de Hércules se debe por un lado a los álamos que adornaban la plaza y por otro a una escultura del héroe clásico Hercules que abre la plaza uno de los extremos. A Hércules se le considera el fundador mítico de Sevilla. Y junto a Hercules también vemos a Julio Cesar, a quien se atribuye la primera muralla de la ciudad en época romana.

Ambos personajes están en lo alto de dos monumentales columnas de unos 9 metros. Provenían de un templo romano al parecer de época del emperador Adriano del que aún quedan otras tres columnas en la escondida calle mármoles, llamada así precisamente por las columnas.

Las esculturas son de Diego de Pesquera, autor del siglo XVI. La de Hercules además del al mítico fundador de la ciudad representa al emperador Carlos V y la de Julio Cesar, también a Felipe II que reinaba entonces. Hay otras dos columnas en el otro extremo de la plaza que son del siglo 18. En su cima dos leones, uno con el escudo de España y otro con el de Sevilla.

Si medimos la distancia entre ambos pares de columnas, vemos que la Alameda es la plaza del centro histórico más grande de Sevilla: mide: 480m. Casi medio kilómetro de paseo.

En este lugar antes de la Alameda había una zona pantanosa, la Laguna de la Feria. Estamos en realidad muy cerca del rio. La tarea del Conde de barajas fue desecarlo y convertirlo en un paseo con fuentes y árboles que protegieran de los calores veraniegos. Era centro de reuniones sociales donde coincidían todo tipo de clases sociales.


El agua en la Sevilla histórica

Lugares históricos de Sevilla: La Alameda de Hércules | Tours guiados en Sevilla

En la plaza se instalaron 3 fuentes que daban agua potable procedente de la fuente del arzobispo, un manantial en Miraflores, a 3 km al norte de Sevilla.

Los aguadores eran una figura clásica en Sevilla. Llevaban el agua desde estas fuentes publicas hasta las casas. El agua de la Alameda era especialmente apreciada por su calidad y los aguadores solían llevar una ramita de álamo en los cantaros que aseguraba su origen en esta plaza. Diego Velázquez nos dejó en una de sus inmortales pinturas retratado este oficio. La conocida como el Aguador de Sevilla pertenece a sus primeras pinturas y la pintó en Sevilla. Los tres personajes representan a las tres edades: juventud, madurez y vejez. El personaje de mas edad es el aguador que vierte agua desde su cántaro en la copa de cristal de un joven. El naturalismo y las texturas de los objetos representados (cerámica, cristal…) es lo que más destaca en esta pintura barroca de principios del siglo XVII.

Esta zona antiguamente pantanosa mejoró su apariencia y su funcionalidad pero se seguía inundando a menudo ya que el rio estaba muy cercano. Tanto llegaban a ella las inundaciones que se llegó a llamar la laguna de la peste, por las epidemias de tifus, colera… derivadas de las inundaciones y las condiciones insalubres.

Esto fue un grave problema hasta bien avanzado el siglo XX cuando el rio se desvió y el Guadalquivir a su paso por Sevilla se convirtió en un canal.


Juegos y actividades sociales

Lugares históricos de Sevilla: La Alameda de Hércules | Tours guiados en Sevilla

La ciudad tendrá durante el siglo XVIII en la Alameda un gran espacio de interior en el que se podrán “jugar cañas” o “correr toros”. El juego de cañas era muy popular en España. Era de origen árabe y consistía en una simulación de un combate en que nobles a caballo se lanzaban cañas o dardos y otros paraban con los escudos.


Evolución de la Alameda de Hércules

Lugares históricos de Sevilla: La Alameda de Hércules | Tours guiados en Sevilla

La aparición de los Duques de Montpensier en Sevilla llevó a las clases más altas a nuevos espacios “de Salón “al sur de la ciudad. Y esta zona norte se quedó como barrio popular. A mitad del siglo XIX la Alameda tuvo un vecino ilustre, el poeta romántico Gustavo Adolfo Becquer, que nació en una calle cercana y que más tarde vivió con unos parientes en la misma Alameda.

A principios del siglo XX la zona cobró un notable impulso económico y social con la instalación de teatrillos, puestos, y quioscos de bebidas.

Después de la guerra civil se convirtió en una zona bastante degradada. Y se ha recuperado en los últimos años con la reurbanización en 2008 y hoy es una zona de mucha actividad social y cultural en Sevilla. A destacar en esto último el bonito palacete de la Casa de las Sirenas del siglo XVIII y que es el edificio mas señalado de la plaza, hoy un centro cívico.

El puente de Brooklyn, el Golden Gate o el Tower Bridge, son puentes espectaculares y conocidos por todo el mundo como joyas de la Arquitectura Moderna. Pero ¿Hay algo más hechizante que entrar a Sevilla por uno de sus puentes?

Sin duda alguna, Sevilla es una ciudad mágica. Sus paredes llenas de una historia de más de 3000 años, que ha sido hogar de fenicios, romanos, griegos, judíos, musulmanes, gitanos y cristianos. Sin embargo, la historia de Sevilla está indivisiblemente ligada a su río, al ‘Río Grande’, el Guadalquivir. Ha marcado su ritmo, la ha hecho apetecida y hasta el día de hoy, constituye su bastión más importante.


El río Guadalquivir como elemento clave de la ciudad

Este río ha provisto a Andalucía de un lugar histórico privilegiado. Los romanos lo usaban como salida del vino, aceites, trigo y cereales cosechados en Andalucía y que la convirtieron en el “granero de Roma”. Además, la salida/entrada desde el Guadalquivir al océano Atlántico, ha dado por muchos siglos sustento e importancia a esta región.

La jerarquía de Sevilla como una gran ciudad, se ha debido, en gran parte, a ser el lugar más aguas abajo donde se puede cruzar el río y transportar mercancías.

Hasta mediados del siglo XIX, no hubo puentes fijos que unieran Triana y las prósperas llanuras del Aljarafe con Sevilla y la península. Precarios puentes hechos de barcazas eran el paso cotidiano a través del rio, éstos sucumbían regularmente con las subidas de nivel, riadas e inundaciones temporales.

En 1852, se construyó el Puente Isabel II, el muy famoso Puente de Triana, seguido por la construcción del Puente Alfonso XII o Puente de Hierro, el cual fungía como parte de la línea ferroviaria Sevilla-Huelva y que fue demolido hacia finales de siglo.

No fue sino hasta la primera mitad del siglo XX, hacia los años 1931 y 1933, que se construyeron los puentes de San Telmo y el Puente Basculante de San Juan.

Hacia el comienzo de los años 70, se inauguró lo que se nombró inicialmente como Puente del Generalísimo y que luego se rebautizó como Puente de los Remedios.

Cuando se planificó en Sevilla la segunda exposición universal de 1992, se necesitaba agilizar el flujo de vehículos y personas al recinto ferial en la isla de la Cartuja, por lo que se construyeron los puentes del Cristo de la Expiación (popularmente conocido como Puente del Cachorro), el Puente de San Telmo, la pasarela peatonal de la Cartuja, el Puente de la Barqueta y el Puente del Alamillo.

El Puente del Alamillo, tiene una relevancia arquitectónica de primer orden. Fue diseñado por el famoso arquitecto Santiago Calatrava y se inauguró en el marco de la Expo `92 y que comparte paternidad con puentes en Buenos Aires, Jerusalén, California y Valencia.

Uno de los puentes más impresionantes de Sevilla, es sin duda el Puente de las Delicias. Este es un puente levadizo y que permite el paso de barcos de gran calado incluyendo grandes cruceros y otras embarcaciones hasta el puerto de Sevilla.


Importancia arquitectónica y funcionalidad

Sevilla, indudablemente, debe mucho de lo que es hoy en día al Guadalquivir. Sin embargo, estos puentes han sido el instrumento indispensable para transitarlo y aprovechar la ventaja insuperable que nos da esta autovía de agua.

Sumado a su importancia arquitectónica y a su inmensa funcionalidad, cada uno de estos puentes están llenos de anécdotas, recuerdos y pasajes históricos que bien vale la pena conocer. Poetas, cantaores y muchas personalidades han recorrido estos puentes y nos han dejado su huella perenne. En TourSevilla recorremos la historia de nuestros puentes como elementos claves de una ciudad única.

Cuando un turista en la lejana China o tan lejos como en Sudáfrica, le preguntan si planea visitar Sevilla, seguro en uno de los primeros lugares que piensa es en la Plaza España. Es que es, sin ningún lugar a dudas, uno de los parajes más idílicos e icónicos de Sevilla y quizás de toda España.

Su construcción se encargó como marco para la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Se hizo por parte del arquitecto sevillano Aníbal González y representa el epítome de la arquitectura sevillana del siglo XX.

Sin embargo, y a pesar de ser una edificación conocida por todo el globo terráqueo, hay muchas singularidades en esta plaza que no son conocidas, ni siquiera por buena parte de los sevillanos que la recorren habitualmente.

Algunas curiosidades interesantes

Su construcción en forma de medio elipse, fue un símbolo del gran abrazo entre España y sus antiguas colonias y que representaba ampliamente el espíritu de la exposición iberoamericana, la unión de dos mundos abrazados por el idioma y un pasado común.

Su orientación también está llena de simbología. Se orientó la construcción de la plaza de tal modo que el ala abierta estuviese orientada hacia el Guadalquivir. La idea de esta orientación fue señalar el punto de partida de esta confraternidad que había permanecido por siglos, mostrando el punto del que había partido la expedición de Colón en 1492.

Dentro de la construcción de la plaza, se planteó representar cada una de las provincias españolas dando la bienvenida a sus ilustres visitantes americanos. Cada una de las regiones españolas debía estar representada en un banco adornado por lo más excelso de la cerámica sevillana.

Sin embargo, dos cosas interesantes pasaron que alteraron la visión inicial del arquitecto. La primera, cuando se construyó la plaza, la comunidad de Canarias era una sola. Su posterior división en las provincias de Canarias y Gran Canarias, hace pensar al visitante actual que faltan bancos en la plaza.

Por otro lado, la anfitriona, la provincia de Sevilla, no está presente en los bancos. Esto se debe a que, precisamente por su papel de anfitriona de la exposición, la provincia de Sevilla está representada en cuatro murales alegóricos de la provincia.

Cada banco debería estar en un orden alfabético, de acuerdo a cada provincia. Al representar a la provincia de Navarra, la cerámica que debería representarla, ofrecía una escena de la Muerte de García IV, esta escena era de mucha violencia y se sustituyó por la actual Reparto del reino de Navarra, se cambió el orden al sustituir a Navarra por Pamplona.

Desde el Rey Alfonso XIII hasta los directores más laureados de Hollywood, han quedado prendados de la plaza, en ella se han filmado numerosas obras cinematográficas de gran talla como la Guerra de las Galaxias o Lawrence de Arabia.

La Plaza de España como sede de la Exposición Iberoamericana

Visita Plaza España Sevilla

Su construcción fue hecha para fungir como sede de la Exposición Iberoamericana. Sin embargo, se planificó que luego de terminar la exposición, la cual duró un año, se fundara ahí la Universidad Laboral de Sevilla. Este proyecto no pudo llevarse a cabo y en su lugar hoy en día alberga la sede de distintos organismos gubernamentales.

Sigue siendo puerta de bienvenida a quienes vienen a España. La sede en Sevilla de la oficina de Migración queda en la plaza de España, donde todos los días numerosas personas de todas partes del mundo empiezan su vida ciudadana en España.

Por supuesto que la Plaza de España forma parte inequívoca de nuestras visitas por Sevilla. En ellos te contaremos curiosidades y anécdotas de la Plaza y de otros parajes de esta ciudad maravillosa y llena de esplendor.

¿Qué y cómo es la Semana Santa de Sevilla?

La Semana Santa de Sevilla es una celebración religiosa y cultural que está declarada de Interés Turístico Internacional. Consiste en que, durante una semana, las hermandades de la ciudad procesionan por las calles rememorando la Pasión de Jesucristo.

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección. Desde el Viernes previo al Domingo de Ramos (Viernes de Dolores), las cofradías ya procesionan por la ciudad (durante la tarde y hasta la madrugada) regando las calles de nazarenos, cera y un intenso olor a incienso.

Además, desde 1604, todas las hermandades oficiales han de discurrir por la «Carrera Oficial», un recorrido común que termina en la Catedral. Aparte, cada hermandad irá y volverá de la carrera oficial hacia su templo por un recorrido acordado y pocas veces alterado.

Todas las hermandades se componen básicamente de nazarenos, que desfilan de 2 en dos y llevan en mano un cirio, y de los pasos, imágenes religiosas muy ornamentadas llevadas por una cuadrilla de costaleros y acompañadas (o no) por música.

Aparte de estos 3 elementos destacados (Nazarenos, Costaleros y Pasos) las hermandades poseen una Cruz de Guía, que marca el inicio, un Libro de Reglas con las normas de la Hermandad, y un estandarte con el escudo. Todo ello, a grosso modo, conforman una cofradía tipo de la Semana Santa de Sevilla.

¿Cómo moverte por Sevilla?

Sevilla en Semana Santa está parcialmente colapsada. Hay que pensar que, aparte de las procesiones continuas, la ciudad dobla su población y el centro está completamente ocupado. La mejor manera de moverte por Sevilla en estas fechas es andando.

El transporte público está completamente alterado y coger el coche o un taxi supone una lotería y puede arruinarnos un día entero. Si queremos ver procesiones, andar por el centro supone la forma más eficiente, sana y típica de disfrutar de la Semana Santa.

Las procesiones tienen un recorrido y horario perfectamente estipulado. Existen multitud de guías y programas de mano donde viene toda esta y más información, es indispensable hacernos con una de ellas (o con la APP) puesto que hacer un planning del día es básico tanto para ver el máximo posible como para evitar las aglomeraciones cuando nos movamos.

Hay que ser consciente que va a haber multitud de gente en la calle y que las aglomeraciones van a ser constantes. Por ello, es vital elaborar un planning detallado de los sitios y horas donde vas a ver cada paso, así como organizar cada movimiento que vayas a hacer y estar pendiente de posibles incidencias, retrasos o adelantos.

 

La ciudad romana de Itálica en Santiponce a 8 km de Sevilla se propone para obtener la categoría de patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2020. Ello supondría un cuarto monumento/lugar histórico de la ciudad de Sevilla con esta distinción tras el Alcázar,
la Catedral y el Archivo de Indias, nombrados patrimonio mundial de la Unesco en 1987.

Itálica tiene unas ruinas del siglo II d. C excepcionalmente conservadas, unos mosaicos que se cuentan entre los mejores de España y un anfiteatro aun en uso ocasional que tuvo una capacidad para 25.000 espectadores. Esta ciudad fue históricamente la cuna de dos de los
mas grandes emperadores romanos: Trajano y Adriano.

Vamos a conocerla un poco mejor.

Origen de Itálica

Ciudad romana de Itálica, ¿patrimonio de la humanidad?Itálica la fundó el general Escipión, prestigioso militar romano en el 206 ac, como asentamiento para soldados veteranos ya retirados de la II guerra Púnica. Pero esa primera ciudad de Itálica yace bajo la actual Santiponce. Las ruinas que visitamos hoy son una ampliación de la ciudad en época del emperador Adriano en el siglo II d.C, esta zona fue propiedad del cercano monasterio de San Isidoro del Campo, al pertenecer a sus tierras no fue nunca urbanizada, pero por otro lado fue objeto de amplios expolios y robos. Desde su abandono en el siglo IV hasta el siglo XVIII (y oficialmente hasta inicios del siglo XX) no se llevó a cabo un plan de protección y valoración de su contenido histórico. Ello fue gracias al arqueólogo Francisco de Bruna, pero para entonces gran parte de sus mármoles y mosaicos habían desaparecido.

Ciudad Romana

Hoy queda de su antiguo esplendor un espectacular anfiteatro en el que cabían hasta 25.000 espectadores, el famoso Coliseo de Roma tenia cabida para 50.000. De esta manera esta dimensión hacía del anfiteatro un lugar excepcional para una pequeña ciudad de provincias
como itálica.

Aquí se celebraban los juegos de gladiadores mientras que en el cercano teatro tenían lugar las representaciones teatrales de tragedias y comedias griegas y romanas: Sófocles, Aristófanes o Juvenal.

También podremos pasear por sus amplias ricas casas, muchas de ellas aun pavimentadas con preciosos mosaicos. No olvidemos que la Itálica que visitamos era una urbanización de familias ricas. Cada casa ocupaba media manzana. Tenían la mayoría dos plantas, un patio
principal o atrium y un jardín trasero donde había un pequeño altar para los dioses del hogar, los dioses lares. La parte exterior de las viviendas se alquilaba para Tabernae, es decir locales comerciales: panaderías, ferreterías…

Además, la vida en Itálica contaba con termas (baños públicos), gimnasio (lugar para que los jóvenes hicieran deporte, pero que también eran escuelas) y palestra (pista de carreras).

Y por supuesto, templos a los diferentes dioses del panteón romano y al propio emperador Trajano, considerado como divino. En la misma entrada del anfiteatro se adoraba en pequeños templos a Némesis (diosa de los guerreros y la Venganza) y a Celestis (diosa del Cielo). Un exvoto u ofrenda en forma de huella de pies nos da testimonio de ello.
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Quienes eran Trajano y Adriano

El primer emperador romano fue Augusto en el siglo I d.C. Con los años la Roma imperial extendió sus fronteras desde Hispania en Occidente a Britania en el norte, desde Mauritania y Numidia al Sur a Dacia y Partia al Este, Roma fue el más poderoso imperio hasta entonces
conocido. La mayor extensión fue en el siglo II con el emperador Marco Ulpio Trajano, nacido precisamente en Itálica. Trajano fue emperador desde el 98 d.C hasta el 117 d.C.

Su sucesor Publio Elio Adriano (era su sobrino nieto) mantuvo las fronteras y fue considerado uno de los mejores gobernantes de Roma, viajo por todo el imperio y engrandeció su ciudad de origen con templos, un acueducto, estatuas y el anfiteatro mas importante de la provincia
Bética. Adriano gobernó del 117 d.C hasta el 138 d.C. Su legado es la ciudad que hoy conocemos a solo 8 km de Sevilla.

Donde podemos ver las mejores piezas de Itálica

En la misma Italica por supuesto desde el anfiteatro al teatro, pasando por algunas de las casas y edificios con bellos mosaicos como el del Planetario o la Casa de los Pájaros. En el Museo Arqueológico de Sevilla (situado en la plaza de América). Allí se encuentran
además de mosaicos las mejores esculturas italicenses, entre ellas la de Diana (diosa de la caza), Mercurio (dios del comercio) y Venus (diosa del amor). Y sobre todo la estatua del emperador Trajano divinizado.

En la Casa de la Condesa de Lebrija. En este palacio sevillano situado en la céntrica Calle Cuna podemos ver los suelos y pavimentos que la Condesa Doña Regla Manjon, gran amante de la Antigüedad Clásica recuperó de Itálica y Santiponce hace 100 años. Por ello se considera el palacio mejor pavimentado de Europa.
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Itálica Viva

Dos mil años después, en el siglo XXI, la ciudad romana sigue teniendo un uso cultural de manera regular. Allí hemos podido asistir el Festival Internacional de Danza de Itálica y el Festival de Teatro Romano que tienen lugar en un marco único. No son ruinas solamente, Itálica esta viva.

Sevilla en el ultimo año del siglo XVIII era una ciudad en decadencia. No obstante aun se levantaban bellas iglesias en el centro histórico. El mas reputado arquitecto de la ciudad se llamaba Leonardo de Figueroa, fue el autor del Hospital de la Caridad, el Hospital de Venerables Sacerdotes, el Palacio de San Telmo, el Palacio Arzobispal y de la preciosa iglesia que os describimos hoy: San Luis de los Franceses, situada en la calle del mismo nombre.

En la estrecha calle que comunica el Arco de la Macarena con la Plaza de San Marcos se halla esta joya del barroco sevillano. Sin embargo algo la hace diferente, está inspirada en los modelos romanos que tanto gustaban a la orden jesuita.

Fue la iglesia del antiguo noviciado de la compañía de Jesús.

¿Quién era la Compañía de Jesús?

La compañía de Jesús o Jesuitas es una orden religiosa fundada por el noble vasco Iñigo de Loyola en 1556. Siempre se declararon muy cercanos al papa. Su organización era de tipo militar (por eso el nombre de compañía). Se convirtieron en educadores de la aristocracia y destacaron por sus misiones en América del Sur (especialmente Paraguay) y Asia Oriental (India,Japón…). eran una orden muy poderosa que necesitaba una iglesia de esta categoría en una ciudad tan emblemática como Sevilla.

Los mecenas de San Luis

Una iglesia lujosa necesitaba un mecenas o sponsor que la pagara. Aunque las ordenes religiosas no eran pobres, recurrían para la construcción y decoración de sus templos a particulares que con sus donaciones financiaban las obras.

San Luis tuvo detrás a una rica sevillana de la familia Enríquez de Ribera y a un poderoso arzobispo, Don Luis Salcedo.

No era habitual el nombre de un santo francés en una iglesia sevillana. No hay que olvidar sin embargo la reciente llegada de los Borbones (dinastía real de origen francés) con Felipe V. además la canonización reciente de San Fernando, patrón de la ciudad y primo de San Luis de Francia. Y por ultimo el propio nombre del arzobispo. Ello explica que las flores de lis se vean por toda la iglesia y que una amplia corona presida el altar mayor.

Arquitectura

San Luis tiene algo que la hace diferente de otras iglesias barrocas sevillanas, está inspirada en los modelos romanos como Santa Inés en Roma que tanto gustaban a la orden jesuita.

Su planta es circular y no rectangular o de cruz latina como era habitual. En una iglesia relativamente pequeña pero que destaca por su gran altura interior coronada por una espectacular cúpula. Además las conocidas columnas salomónicas (helicoidales) que según la tradición sustentaban el templo de Salomón, las arquitecturas fingidas (columnas, ventanas y pilastras pintadas para parecer reales) y el horror vacui (hiper-decoración sin dejar un solo espacio vacío).

cúpula san luis de los franceses | blog TourSevilla

San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja.

Son los santos mas conocidos de la orden y cada uno tiene su propio retablo. Imaginemos que somos un novicio de la compañía y que venimos a la iglesia a rezar. Aquí tenemos buenos ejemplos de santos de la orden.

San Ignacio Es el fundador de la orden jesuítica y por supuesto los novicios tomarían ejemplos de su vida de santidad. Iñigo de Loyola era un noble vasco que vivió en la 1ª mitad del 16 y que estaba al servicio del rey de Navarra. En 1521 sufre una herida en el sitio de Pamplona y durante su convalecencia se convierte en “caballero al servicio de Jesús.

En 1522 se retira a Manresa, dice la tradición que a una cueva, posiblemente inspirado en san Jerónimo, un santo medieval que también ser retira al desierto a meditar o el mismo Jesucristo. Allí escribe los “ejercicios espirituales”, base de la orden jesuítica. Es el famoso momento que representa la escultura del retablo. En 1534 funda la Compañía de Jesús y se pone incondicionalmente bajo las órdenes del Papa. La orden es aprobada unos años después en 1540 por el papa Paulo III.

San Francisco de Borja

Todo novicio sabía que San Francisco de Borja era un caballero que vivió en el siglo 16 y que en una ocasión acompaño el cortejo de la princesa Isabel de Portugal que se dirigía precisamente a Sevilla a casarse con el emperador Carlos V. Eso era en 1525. al parecer la belleza de la princesa enamoro al noble, a Francisco de Borja… que sin embargo no tenía ninguna posibilidad con ella. Al cabo de los años, la princesa murió, antes que Francisco de Borja y este al ver su cadáver pronuncio: “nunca más servir a señor que se pueda corromper”, con lo cual dedico el resto de su vida a servir a Dios y para ello ingreso en la orden jesuita. Siempre se le representa con una calavera coronada en la mano, que simboliza la de Isabel de Portugal, y en actitud filosófica, meditando acerca de la muerte.

Además los retablos de San Francisco Javier, santo evangelizador, representado en una playa de la India cuando encontró el crucifijo perdido; San Estanislao de Kostka recientemente canonizado cuando se construyó la iglesia o San Luis Gonzaga. Reliquias, espejitos, dorados, pinturas que asemejan esculturas .. todo crea una sensación de irrealidad como de estar en el cielo o a su entrada. Ese era el efecto buscado. Hoy, tras una restauración intensiva de arquitectura, escultura y pintura, la podemos ver en todo su esplendor.

Además de la iglesia se visita la Capilla Domestica y la cripta, asi como un bonito patio decorado con ánforas que se recuperaron en la restauración y que servían para la construcción y aislamiento de muros y cúpulas.

San Luis pertenece a la Diputación de Sevilla y abre todos los días de martes a domingo, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00.

Durante casi 700 años Sevilla fue una de las ciudades más importantes del mundo. Vivió una etapa de gran esplendor en tiempo almohade y el paso de su gente dura hasta la actualidad. En este artículo repasamos los monumentos árabes y musulmanes más importantes que han perdurado en el tiempo.

La Giralda y sus alrededores

El antiguo alminar (La Giralda) se ha convertido en el icono de la ciudad. Con la conquista de los cristianos fue reconvertida a torre campanario pero su pasado como alminar es claramente palpable. Decorada de una manera sobria pero bella, en su momento pintada de rojo, era el faro que guiaba a la ciudad.

Antes de pasar al patio de los naranjos nos encontramos con varias puertas de estilo árabe y de arcos de herradura. De todas ellas destaca la Puerta del Perdón. Está reformada en etapas posteriores pero a la luz, en el intradós, quedan unas yeserías almohades muy destacables.

Ya dentro, el Patio de los Naranjos arroja a la luz un par de bóvedas compuestas por una serie de arcos de herradura. En su origen todo el patio lo componía esta construcción pero con la llegada cristiana se fue derruyendo para adaptarlo a la catedral por construir.

La Torre del Oro y la Torre de la Plata

La Torre del Oro, otro de los lugares emblemáticos de Sevilla, se situaba adelantada a la muralla y era el bastión defensivo del Río Guadalquivir. Protegía el acceso por río, el arenal y servía de Torre Almenara, era uno de los pilares de la ciudad.

Unida por un paño de la muralla árabe se situaba la Torre de la Plata (C/Postigo del carbón). En la actualidad está mucho más escondida y es mucho más desconocida que su hermana la Torre del Oro. Cumplía la función de control de acceso por el Postigo del Carbón y “el Arenal”. Junto con su hermana, era la defensa del arenal y de la entrada hacia el oeste del Alcázar.

Los Reales Alcázares

Tanto sus exteriores como sus interiores dejan al descubierto la importancia de Sevilla en época Árabe. Sus exteriores son sencillos, sin ornamentos, pero monumentales. Se situaba entre dos cauces, el Guadalquivir y el Tagarete, lo que le confería una posición estratégica.

Su construcción y ampliación perduran a lo largo de la etapa musulmana en Sevilla y se demolerán edificios previos para crear nuevos núcleos de habitaciones y jardines. Este espacio será el centro neurálgico del poder y las decisiones en la etapa almohade.

Destaca la influencia árabe en sus jardines llenos del cantar del agua y de los dibujos formados por la vegetación. Además, las dependencias arrojan una belleza y un cuidado de los detalles asombroso. Entre todas las habitaciones destacan la Sala de Justicia, el Patio del Yeso, el Patio de las Doncellas así como el antiguo salón Al-Turayya.

Sevilla está llena de azulejos, no es raro pasear por cualquier lugar y ver gran cantidad de azulejos interesantes. A continuación te ofrecemos una lista de los más interesantes, con una breve introducción acerca de lo que puedes ver.

Azulejos de la Plaza de España

Repartidos por toda la Plaza de España se encuentran 48 azulejos representativos de las 46 provincias y los 2 archipiélagos que había en 1929. Además, la mayoría de la ornamentación que rodea los murales y la Plaza de España también está hecha en azulejo cerámico.

Azulejos de Cervantes

Para conmemorar el tercer centenario de su muerte se crearon una serie de murales conmemorativos que se repartieron por las zonas de Sevilla que aparecieron en sus novelas. Se pueden encontrar por Calle Betis, Adriano, en la Plaza del Pan… No deja de ser una buena opción intentar descubrir todos los rincones de la literatura de Cervantes.

Homenaje a los literatos sevillanos

Azulejos conmemorativos de Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Lope de Vega o Machado se encuentran repartidos por toda la ciudad, en las zonas donde nacieron, estudiaron o donde vivieron.

Via Crucis de la Cruz del Campo

Desde 1630 se hacía este Via Crucis desde la casa Pilatos hasta la Cruz del Campo, situada en pleno Nervión (anteriormente en las afueras). Teóricamente, esta ruta tiene los mismos pasos que desde el Monte del Calvario al Pretorio de Pilatos y es por ello por lo que el palacio adquiere este nombre.
Aunque en la antigüedad tenía 12 estaciones, en la actualidad son 14 azulejos y cruces sobrios y rehabilitados, repartidos por la ruta.

La calavera de la Bella Susona

Hace referencia a una leyenda popular sevillana por la que una mujer judía, a finales del siglo XV, contó a su amante cristiano las conspiraciones que su padre preparaba. Como resultado, se ganó el odio tanto cristiano como judío y se vio obligada a huir buscando una nueva vida.

Al morir, atormentada, dejó orden de que su cabeza se colocase en la puerta de su casa. En el supuesto lugar de esta calavera se colocó el azulejo conmemorativo a la leyenda, que representa la calaver y cuenta la historia allí acontecida.

Sevilla destaca por ser una de las ciudades con más encanto de España. Famosa por sus contrastes. Su gastronomía es selecta pero sencilla. Su arquitectura enamora por sus grandes monumentos pero también por sus pequeños rincones. La gente de Sevilla es tradicional pero abierta, amante de sus costumbres pero encantada de acoger las nuevas tendencias. El encanto de Sevilla reside en estos contrastes y te vamos a enseñar una serie de lugares imprescindibles que te ayudarán comprenderlos y a enamorarte de ellos como un sevillano más.

1. La Giralda y la Catedral de Sevilla

Ubicada en pleno centro de la capital es, probablemente, el faro que guía a la ciudad. Se erige justo en el enclave de la antigua mezquita, lo que hace que sea única. La Giralda fue el alminar de la mezquita que se reconvirtió a la torre campanario. La clave de su belleza está en la combinación perfecta de elementos musulmanes y cristianos. A sus pies se encuentra el patio de los naranjos. Integrado perfectamente en la catedral, tiene su origen también en época árabe.

Este complejo monumental, situado en pleno centro (y a su lado: el archivo de indias), es de indispensable visita. No puedes irte de Sevilla sin haber subido a la Giralda y visitado la Catedral. La entrada general ronda los 9 euros.

2. La torre del Oro

A escasos 5 minutos andando de la Giralda se sitúa el segundo monumento más importante de la ciudad. La torre del Oro tiene un carácter opuesto al de la Giralda. Se puso en pie como torre defensiva en época árabe y cuenta la leyenda que sirvió como almacén del Oro que venía de las américas. Esta leyenda está desmentida, el origen real de su nombre viene del color que poseía en su tiempo y de su reflejo brillante en el río. Aún así es uno de los monumentos más característicos de Sevilla y suele fotografiarse junto con la Giralda de fondo, dejando una de las estampas más bellas de España.

3. Los Reales Alcázares

Es el palacio real en activo más antiguo de Europa. Se ha llegado a datar su origen en tiempo de la Hispalis romana. Fue readaptado en período musulmán y cristiano. Destaca por una multitud de jardines y fuentes con una belleza y una paz incomparable. El sonido y la imagen del agua está siempre presente y sus dependencias están completamente integradas con los jardines. Un paseo por el alcázar es algo totalmente obligado y que te transportará a un rincón completamente diferente del mundo, un rincón en el que no hay casi preocupaciones y la paz se puede respirar.

4. La Plaza de España y el Parque de María Luisa

La plaza de España es un elemento clave de Sevilla, construida para la exposición iberoamericana del 29 en pleno parque de María Luisa es un espacio destacado que impresiona a la gran mayoría de sus visitantes. Es una plaza flanqueada por un edificio semicircular y con un pequeño canal de agua circular en cuyo centro está la plaza en sí y la fuente. Existen barcas que permiten ir por el lago, cosa que no deja de ser interesante. Además, su visita junto con un paseo por el parque de María Luisa siempre dejan un buen sabor de boca.

5. La Alameda de Hércules

A unos 15-20 minutos andando de la Catedral se esconde el lado bohemio, joven y diferente de la ciudad. La Alameda destaca por su cantidad de bares, restaurantes y zonas de ocio además de por las 4 columnas (2 a cada lado) que la guardan. Es un sitio de reunión, una zona de ocio, libertad y buen ambiente, donde en cualquier sitio se puede comer y pasarlo bien sin dejar de lado toda la historia.

6. El Puente de Triana y el barrio

Al otro lado del guadalquivir se encuentra uno de los barrios sevillanos con más personalidad. Nacido como barrio de pescadores, obreros y alfareros se ha convertido en un lugar de referencia puesto que ha sido lugar de nacimiento de múltiples figuras del toreo y del flamenco. En el paseo por el barrio resulta clave visitar la calle Betis y callejear por las pequeñas calles perpendiculares. La mejor manera de llegar a Triana es cruzando el Puente de Triana (Puente de Isabel II). Este puente del siglo XIX vive su momento de esplendor en Semana Santa, donde el paso de cofradías por él genera una estampa increíble.

El Calor de Sevilla

Todos sabemos que Sevilla en verano puede llegar a ser sofocante. Pese a ello, Sevilla en verano cuenta con multitud de soluciones para evitarlo. Además, te vamos a dar una serie de consejos que te ayudarán a moverte mejor y a encontrar los planes perfectos en función de la hora del día.

Lo primero de todo es dedicar las horas centrales del día en estar en zonas con aire acondicionado, ya sea un restaurante, echando la siesta o visitando museos. También existen multitud de parques, piscinas y jardines donde podremos refrescarnos e incluso darnos un baño. Recuerda siempre llevar agua, gorra y protección solar.

El Transporte en Verano

En verano Sevilla está más tranquila. El transporte público pasa más habitualmente, el aparcamiento casi no es un problema y andar por Sevilla no es un problema. Por las calles más transitadas del centro ponen toldos que ayudan a disipar el calor además de difusores de agua que ayudan a hacer más llevadero el transporte por la ciudad.

Recomendamos visitar la ciudad a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde puesto que a partir de las 12 el calor puede empezar a ser sofocante.

Qué Hacer

Museos, palacios e Iglesias

Cualquiera de los monumentos históricos de Sevilla cobra una importancia clave. El grosor de la piedra hace que el calor se disipe y nos ayude a disfrutar al completo de la visita. Los museos de Sevilla, el Alcázar o la Catedral son una muy buena opción para esquivar el calor y disfrutar de todo el patrimonio sevillano.

Bares, Terrazas y Restaurantes

La ciudad cobra vida conforme el sol va cayendo. El mejor plan para la tarde noche es buscar una zona de bares (como el Barrio de Santa Cruz, el Salvador o la Alameda de Hércules) y disfrutar de toda la variedad gastronómica de Sevilla viendo como la ciudad va despertando a tu alrededor.