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Ciudad romana de Itálica, ¿patrimonio de la humanidad?

La ciudad romana de Itálica en Santiponce a 8 km de Sevilla se propone para obtener la categoría de patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2020. Ello supondría un cuarto monumento/lugar histórico de la ciudad de Sevilla con esta distinción tras el Alcázar,
la Catedral y el Archivo de Indias, nombrados patrimonio mundial de la Unesco en 1987.

Itálica tiene unas ruinas del siglo II d. C excepcionalmente conservadas, unos mosaicos que se cuentan entre los mejores de España y un anfiteatro aun en uso ocasional que tuvo una capacidad para 25.000 espectadores. Esta ciudad fue históricamente la cuna de dos de los
mas grandes emperadores romanos: Trajano y Adriano.

Vamos a conocerla un poco mejor.

Origen de Itálica

Itálica la fundó el general Escipión, prestigioso militar romano en el 206 ac, como asentamiento para soldados veteranos ya retirados de la II guerra Púnica. Pero esa primera ciudad de Itálica yace bajo la actual Santiponce. Las ruinas que visitamos hoy son una ampliación de la ciudad en época del emperador Adriano en el siglo II d.C, esta zona fue propiedad del cercano monasterio de San Isidoro del Campo, al pertenecer a sus tierras no fue nunca urbanizada, pero por otro lado fue objeto de amplios expolios y robos. Desde su abandono en el siglo IV hasta el siglo XVIII (y oficialmente hasta inicios del siglo XX) no se llevó a cabo un plan de protección y valoración de su contenido histórico. Ello fue gracias al arqueólogo Francisco de Bruna, pero para entonces gran parte de sus mármoles y mosaicos habían desaparecido.

Ciudad Romana

Hoy queda de su antiguo esplendor un espectacular anfiteatro en el que cabían hasta 25.000 espectadores, el famoso Coliseo de Roma tenia cabida para 50.000. De esta manera esta dimensión hacía del anfiteatro un lugar excepcional para una pequeña ciudad de provincias
como itálica.

Aquí se celebraban los juegos de gladiadores mientras que en el cercano teatro tenían lugar las representaciones teatrales de tragedias y comedias griegas y romanas: Sófocles, Aristófanes o Juvenal.

También podremos pasear por sus amplias ricas casas, muchas de ellas aun pavimentadas con preciosos mosaicos. No olvidemos que la Itálica que visitamos era una urbanización de familias ricas. Cada casa ocupaba media manzana. Tenían la mayoría dos plantas, un patio
principal o atrium y un jardín trasero donde había un pequeño altar para los dioses del hogar, los dioses lares. La parte exterior de las viviendas se alquilaba para Tabernae, es decir locales comerciales: panaderías, ferreterías…

Además, la vida en Itálica contaba con termas (baños públicos), gimnasio (lugar para que los jóvenes hicieran deporte, pero que también eran escuelas) y palestra (pista de carreras).

Y por supuesto, templos a los diferentes dioses del panteón romano y al propio emperador Trajano, considerado como divino. En la misma entrada del anfiteatro se adoraba en pequeños templos a Némesis (diosa de los guerreros y la Venganza) y a Celestis (diosa del Cielo). Un exvoto u ofrenda en forma de huella de pies nos da testimonio de ello.
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Quienes eran Trajano y Adriano

El primer emperador romano fue Augusto en el siglo I d.C. Con los años la Roma imperial extendió sus fronteras desde Hispania en Occidente a Britania en el norte, desde Mauritania y Numidia al Sur a Dacia y Partia al Este, Roma fue el más poderoso imperio hasta entonces
conocido. La mayor extensión fue en el siglo II con el emperador Marco Ulpio Trajano, nacido precisamente en Itálica. Trajano fue emperador desde el 98 d.C hasta el 117 d.C.

Su sucesor Publio Elio Adriano (era su sobrino nieto) mantuvo las fronteras y fue considerado uno de los mejores gobernantes de Roma, viajo por todo el imperio y engrandeció su ciudad de origen con templos, un acueducto, estatuas y el anfiteatro mas importante de la provincia
Bética. Adriano gobernó del 117 d.C hasta el 138 d.C. Su legado es la ciudad que hoy conocemos a solo 8 km de Sevilla.

Donde podemos ver las mejores piezas de Itálica

En la misma Italica por supuesto desde el anfiteatro al teatro, pasando por algunas de las casas y edificios con bellos mosaicos como el del Planetario o la Casa de los Pájaros. En el Museo Arqueológico de Sevilla (situado en la plaza de América). Allí se encuentran
además de mosaicos las mejores esculturas italicenses, entre ellas la de Diana (diosa de la caza), Mercurio (dios del comercio) y Venus (diosa del amor). Y sobre todo la estatua del emperador Trajano divinizado.

En la Casa de la Condesa de Lebrija. En este palacio sevillano situado en la céntrica Calle Cuna podemos ver los suelos y pavimentos que la Condesa Doña Regla Manjon, gran amante de la Antigüedad Clásica recuperó de Itálica y Santiponce hace 100 años. Por ello se considera el palacio mejor pavimentado de Europa.
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Itálica Viva

Dos mil años después, en el siglo XXI, la ciudad romana sigue teniendo un uso cultural de manera regular. Allí hemos podido asistir el Festival Internacional de Danza de Itálica y el Festival de Teatro Romano que tienen lugar en un marco único. No son ruinas solamente, Itálica esta viva.

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Sevilla a través de sus azulejos

Sevilla está llena de azulejos, no es raro pasear por cualquier lugar y ver gran cantidad de azulejos interesantes. A continuación te ofrecemos una lista de los más interesantes, con una breve introducción acerca de lo que puedes ver.

Azulejos de la Plaza de España

Repartidos por toda la Plaza de España se encuentran 48 azulejos representativos de las 46 provincias y los 2 archipiélagos que había en 1929. Además, la mayoría de la ornamentación que rodea los murales y la Plaza de España también está hecha en azulejo cerámico.

Azulejos de Cervantes

Para conmemorar el tercer centenario de su muerte se crearon una serie de murales conmemorativos que se repartieron por las zonas de Sevilla que aparecieron en sus novelas. Se pueden encontrar por Calle Betis, Adriano, en la Plaza del Pan… No deja de ser una buena opción intentar descubrir todos los rincones de la literatura de Cervantes.

Homenaje a los literatos sevillanos

Azulejos conmemorativos de Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Lope de Vega o Machado se encuentran repartidos por toda la ciudad, en las zonas donde nacieron, estudiaron o donde vivieron.

Via Crucis de la Cruz del Campo

Desde 1630 se hacía este Via Crucis desde la casa Pilatos hasta la Cruz del Campo, situada en pleno Nervión (anteriormente en las afueras). Teóricamente, esta ruta tiene los mismos pasos que desde el Monte del Calvario al Pretorio de Pilatos y es por ello por lo que el palacio adquiere este nombre.
Aunque en la antigüedad tenía 12 estaciones, en la actualidad son 14 azulejos y cruces sobrios y rehabilitados, repartidos por la ruta.

La calavera de la Bella Susona

Hace referencia a una leyenda popular sevillana por la que una mujer judía, a finales del siglo XV, contó a su amante cristiano las conspiraciones que su padre preparaba. Como resultado, se ganó el odio tanto cristiano como judío y se vio obligada a huir buscando una nueva vida.

Al morir, atormentada, dejó orden de que su cabeza se colocase en la puerta de su casa. En el supuesto lugar de esta calavera se colocó el azulejo conmemorativo a la leyenda, que representa la calaver y cuenta la historia allí acontecida.

WASHINGTON IRVING: ¿EL PRIMER TURISTA EN SEVILLA?

Quizás no fue el primero pero sí de los primeros.

En la primavera de 1828, hace ya 190 años llego al puerto de Sevilla Washington Irving. Vino a bordo del Betis, el primer barco de vapor de España que remontaba el Guadalquivir procedente de Cádiz. Irving había nacido en Nueva York en 1783 y ya era un conocido escritor romántico y periodista además fue un incansable viajero y embajador por toda Europa.

OBRA DE IRVING

Entre sus obras más famosas conocidas mundialmente estaban: La leyenda de Sleepy Hollow, más conocido como La leyenda del jinete sin cabeza (adaptada al cine por Tim Burton en 1999) y Rip Van Winkle, que cuenta la historia de alguien que duerme durante decenas de años Escribió además: The Life and Voyages of Christopher Columbus (Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón, 1828), Chronicles of the Conquest of Granada (1829), Voyages and Discoveries of the Companions of Columbus (1831) y sus celebérrimos y harto traducidos Cuentos de la Alhambra(Tales of the Alhambra) (1832), donde refunde para el público inglés las más conocidas leyendas hispanoarábigas sobre el Castillo Rojo. Se le deben además unas Legends of the Conquest of Spain, (1835).

Fue el primer norteamericano en alcanzar la celebridad como escritor profesional, gracias a la literatura, y por ello numerosas calles y ciudades de los Estados Unidos llevan su nombre.

Influyo a conocidos autores como Nathaniel Hawthorne y Edgar Allan Poe.

Irving popularizó además el sobrenombre «Gotham» para referirse a Nueva York, usado en los comics de Batman; también se le conoce como el inventor de la expresión «el todopoderoso dólar». Murió en Nueva York en 1859 y esta enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow.

IRVING EN ESPAÑA

WASHINGTON IRVING: ¿EL PRIMER TURISTA EN SEVILLA?

Vino primero a Madrid llamado por el embajador de su país para estudiar en El Escorial los documentos relativos al descubrimiento del Nuevo Mundo (1826–1829). Este encargo supuso el
comienzo de su carrera diplomática.

Es poco después cuando Washington Irving aparece en Sevilla. Era la de 1828 una primavera luminosa y Washington Irving se hospedó en una pintoresca casona del callejón del Agua, actualmente la numero 2, frente a la muralla Alcázar, en la vieja judería sevillana.

En Sevilla paso todo un año, como turista y como estudioso de la Historia de España y de la ciudad. Escribió un diario que ha sido editado por la Hispanic Society de Nueva York: Diary of
Washington lrving of the Sunnyside Spain, un sugerente nombre que nos evoca el sol de Andalucía.

Las mañanas las pasaba en los salones de estudio del Archivo de Indias, entre legajos y voluminosos documentos cartográficos. Algunos días visitaba los archivos de la catedral y otros los palacios levantados con el oro y la plata traídos del Nuevo Mundo. Su minucioso trabajo acabó con la publicación, tiempo después, del libro Vida y viajes de Cristóbal Colón. Pero sobre todo descubrió durante su estancia en Sevilla el alma soñadora del patrimonio andalusí, levantado siglos antes de que los cristianos entraran por las puertas de la capital.

Eran edificios hechizados, envueltos en la brumosa leyenda de los tiempos perdidos. Como buen turista Irving procura ver todo lo típico de la vida sevillana: el cuerpo de San Femando
en la festividad del santo y en esa noche la iluminación de la ciudad y de la Giralda; el baile de los Seises el día del Corpus, la procesión, el aspecto de la ciudad la noche antes.

Esto es lo que escribe en su diario sobre la Catedral que tanto le impresionaba: “Si alguna vez viene Vd. a Sevilla no deje de visitar su gloriosa catedral … visítela al atardecer, cuando los últimos rayos de sol, más bien los últimos resplandores del día, brillan a través de sus vidrieras polícromas. Visítela en la noche, cuando sus capillas están escasamente iluminadas, sus inmensas naves apenas alumbradas por las hileras de lámparas de plata, y cuando se prepara la misa en el altar mayor, entre destellos de oro y nubes de incienso … Yo no creo haber sentido nunca un placer igual en ningún otro monumento de esta clase … Está próxima a la casa donde me alojé en Sevilla y constituía mi recurso diario. En verdad, la visitaba más de una vez en el curso del día. Un lento vagar por esa catedral, especialmente hacia el atardecer, cuando las sombras so11 más profundas y la luz de las vidrieras policromadas más confusa y vaga, producía en mí la impresión de un paseo por uno de nuestros grandes bosques americanos … “ Pero Irving quiso conocer la ultima ciudad islámica de la Peninsula Iberica y sus estudios lo llevaron a Granada, a pocos días de distacia desde la capital hispalense. Un año después de su llegada, Irving emprendió el viaje a la ciudad de la Alhambra.

En los jardines de la Alhambra tiene dedicada una escultura.

LOS VIAJEROS Y ANDALUCÍA

WASHINGTON IRVING: ¿EL PRIMER TURISTA EN SEVILLA?

El consejo de Europa creo hace unos las Rutas del Legado Andalusi, para potenciar el turismo y dar a conocer la tierra andaluza poniendo el foco en su pasado árabe y en la herencia de aquel tiempo. Entre estas existe una “ruta Washington Irving” que lleva a lo largo de 250 km de Sevilla a Granada pasando por Antequera.

Esta ruta recorre los pasos que en 1829 siguió el escritor romántico y diplomático norteamericano, fascinado por la riqueza y el exotismo de la civilización hispano-musulmana. Una arteria de comunicaciones establecida muchos siglos antes, que, en la Baja Edad Media, sirvió de vía comercial entre el sur peninsular cristiano y el reino nazarí de Granada. Ruta que, como otras, tuvo un marcado carácter fronterizo.

Esta ruta pone en escena una segunda historia, la del «descubrimiento» romántico, y turístico, de Andalucía. A tono con la nueva sensibilidad del romanticismo, y después de la puesta en escena de la Península ibérica con Guerra de Independencia, España, y Andalucía en particular, empezaron a recibir una creciente atención como destino de viajes. A las visitas de Chateaubriand y Lord Byron, que hablaron de Andalucia en sus obras, siguieron los viajes y estancias del propio Washington Irving, de Richard Ford, Borrow, Delacroix, David Roberts, Gautier, Dumas y sobre todo francés Prosper Merimée creador de la mítica historia de Carmen, la Cigarrera.

Estos viajeros, franceses, británicos o estadounidenses crearon una imagen misteriosa, romántica y folklórica de Andalucia. Llena de personajes apasionados, crueles y enamorados, quizás no se correspondía al 100% con la imagen real, en un panorama de leyendas, toreros y bandoleros, de majas, contrabandistas pero sirvió sin duda para dar a conocer a nuestra región fuera de nuestras fronteras y a popularizar su paisaje, historia y cultura.

A aquellos primeros “turistas” y “viajeros” está dedicado este post.