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Ciudad romana de Itálica, ¿patrimonio de la humanidad?

La ciudad romana de Itálica en Santiponce a 8 km de Sevilla se propone para obtener la categoría de patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2020. Ello supondría un cuarto monumento/lugar histórico de la ciudad de Sevilla con esta distinción tras el Alcázar,
la Catedral y el Archivo de Indias, nombrados patrimonio mundial de la Unesco en 1987.

Itálica tiene unas ruinas del siglo II d. C excepcionalmente conservadas, unos mosaicos que se cuentan entre los mejores de España y un anfiteatro aun en uso ocasional que tuvo una capacidad para 25.000 espectadores. Esta ciudad fue históricamente la cuna de dos de los
mas grandes emperadores romanos: Trajano y Adriano.

Vamos a conocerla un poco mejor.

Origen de Itálica

Itálica la fundó el general Escipión, prestigioso militar romano en el 206 ac, como asentamiento para soldados veteranos ya retirados de la II guerra Púnica. Pero esa primera ciudad de Itálica yace bajo la actual Santiponce. Las ruinas que visitamos hoy son una ampliación de la ciudad en época del emperador Adriano en el siglo II d.C, esta zona fue propiedad del cercano monasterio de San Isidoro del Campo, al pertenecer a sus tierras no fue nunca urbanizada, pero por otro lado fue objeto de amplios expolios y robos. Desde su abandono en el siglo IV hasta el siglo XVIII (y oficialmente hasta inicios del siglo XX) no se llevó a cabo un plan de protección y valoración de su contenido histórico. Ello fue gracias al arqueólogo Francisco de Bruna, pero para entonces gran parte de sus mármoles y mosaicos habían desaparecido.

Ciudad Romana

Hoy queda de su antiguo esplendor un espectacular anfiteatro en el que cabían hasta 25.000 espectadores, el famoso Coliseo de Roma tenia cabida para 50.000. De esta manera esta dimensión hacía del anfiteatro un lugar excepcional para una pequeña ciudad de provincias
como itálica.

Aquí se celebraban los juegos de gladiadores mientras que en el cercano teatro tenían lugar las representaciones teatrales de tragedias y comedias griegas y romanas: Sófocles, Aristófanes o Juvenal.

También podremos pasear por sus amplias ricas casas, muchas de ellas aun pavimentadas con preciosos mosaicos. No olvidemos que la Itálica que visitamos era una urbanización de familias ricas. Cada casa ocupaba media manzana. Tenían la mayoría dos plantas, un patio
principal o atrium y un jardín trasero donde había un pequeño altar para los dioses del hogar, los dioses lares. La parte exterior de las viviendas se alquilaba para Tabernae, es decir locales comerciales: panaderías, ferreterías…

Además, la vida en Itálica contaba con termas (baños públicos), gimnasio (lugar para que los jóvenes hicieran deporte, pero que también eran escuelas) y palestra (pista de carreras).

Y por supuesto, templos a los diferentes dioses del panteón romano y al propio emperador Trajano, considerado como divino. En la misma entrada del anfiteatro se adoraba en pequeños templos a Némesis (diosa de los guerreros y la Venganza) y a Celestis (diosa del Cielo). Un exvoto u ofrenda en forma de huella de pies nos da testimonio de ello.
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Quienes eran Trajano y Adriano

El primer emperador romano fue Augusto en el siglo I d.C. Con los años la Roma imperial extendió sus fronteras desde Hispania en Occidente a Britania en el norte, desde Mauritania y Numidia al Sur a Dacia y Partia al Este, Roma fue el más poderoso imperio hasta entonces
conocido. La mayor extensión fue en el siglo II con el emperador Marco Ulpio Trajano, nacido precisamente en Itálica. Trajano fue emperador desde el 98 d.C hasta el 117 d.C.

Su sucesor Publio Elio Adriano (era su sobrino nieto) mantuvo las fronteras y fue considerado uno de los mejores gobernantes de Roma, viajo por todo el imperio y engrandeció su ciudad de origen con templos, un acueducto, estatuas y el anfiteatro mas importante de la provincia
Bética. Adriano gobernó del 117 d.C hasta el 138 d.C. Su legado es la ciudad que hoy conocemos a solo 8 km de Sevilla.

Donde podemos ver las mejores piezas de Itálica

En la misma Italica por supuesto desde el anfiteatro al teatro, pasando por algunas de las casas y edificios con bellos mosaicos como el del Planetario o la Casa de los Pájaros. En el Museo Arqueológico de Sevilla (situado en la plaza de América). Allí se encuentran
además de mosaicos las mejores esculturas italicenses, entre ellas la de Diana (diosa de la caza), Mercurio (dios del comercio) y Venus (diosa del amor). Y sobre todo la estatua del emperador Trajano divinizado.

En la Casa de la Condesa de Lebrija. En este palacio sevillano situado en la céntrica Calle Cuna podemos ver los suelos y pavimentos que la Condesa Doña Regla Manjon, gran amante de la Antigüedad Clásica recuperó de Itálica y Santiponce hace 100 años. Por ello se considera el palacio mejor pavimentado de Europa.
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Itálica Viva

Dos mil años después, en el siglo XXI, la ciudad romana sigue teniendo un uso cultural de manera regular. Allí hemos podido asistir el Festival Internacional de Danza de Itálica y el Festival de Teatro Romano que tienen lugar en un marco único. No son ruinas solamente, Itálica esta viva.

San Luis de los Franceses, una joya del barroco

Sevilla en el ultimo año del siglo XVIII era una ciudad en decadencia. No obstante aun se levantaban bellas iglesias en el centro histórico. El mas reputado arquitecto de la ciudad se llamaba Leonardo de Figueroa, fue el autor del Hospital de la Caridad, el Hospital de Venerables Sacerdotes, el Palacio de San Telmo, el Palacio Arzobispal y de la preciosa iglesia que os describimos hoy: San Luis de los Franceses, situada en la calle del mismo nombre.

En la estrecha calle que comunica el Arco de la Macarena con la Plaza de San Marcos se halla esta joya del barroco sevillano. Sin embargo algo la hace diferente, está inspirada en los modelos romanos que tanto gustaban a la orden jesuita.

Fue la iglesia del antiguo noviciado de la compañía de Jesús.

¿Quién era la Compañía de Jesús?

La compañía de Jesús o Jesuitas es una orden religiosa fundada por el noble vasco Iñigo de Loyola en 1556. Siempre se declararon muy cercanos al papa. Su organización era de tipo militar (por eso el nombre de compañía). Se convirtieron en educadores de la aristocracia y destacaron por sus misiones en América del Sur (especialmente Paraguay) y Asia Oriental (India,Japón…). eran una orden muy poderosa que necesitaba una iglesia de esta categoría en una ciudad tan emblemática como Sevilla.

Los mecenas de San Luis

Una iglesia lujosa necesitaba un mecenas o sponsor que la pagara. Aunque las ordenes religiosas no eran pobres, recurrían para la construcción y decoración de sus templos a particulares que con sus donaciones financiaban las obras.

San Luis tuvo detrás a una rica sevillana de la familia Enríquez de Ribera y a un poderoso arzobispo, Don Luis Salcedo.

No era habitual el nombre de un santo francés en una iglesia sevillana. No hay que olvidar sin embargo la reciente llegada de los Borbones (dinastía real de origen francés) con Felipe V. además la canonización reciente de San Fernando, patrón de la ciudad y primo de San Luis de Francia. Y por ultimo el propio nombre del arzobispo. Ello explica que las flores de lis se vean por toda la iglesia y que una amplia corona presida el altar mayor.

Arquitectura

San Luis tiene algo que la hace diferente de otras iglesias barrocas sevillanas, está inspirada en los modelos romanos como Santa Inés en Roma que tanto gustaban a la orden jesuita.

Su planta es circular y no rectangular o de cruz latina como era habitual. En una iglesia relativamente pequeña pero que destaca por su gran altura interior coronada por una espectacular cúpula. Además las conocidas columnas salomónicas (helicoidales) que según la tradición sustentaban el templo de Salomón, las arquitecturas fingidas (columnas, ventanas y pilastras pintadas para parecer reales) y el horror vacui (hiper-decoración sin dejar un solo espacio vacío).

cúpula san luis de los franceses | blog TourSevilla

San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja.

Son los santos mas conocidos de la orden y cada uno tiene su propio retablo. Imaginemos que somos un novicio de la compañía y que venimos a la iglesia a rezar. Aquí tenemos buenos ejemplos de santos de la orden.

San Ignacio Es el fundador de la orden jesuítica y por supuesto los novicios tomarían ejemplos de su vida de santidad. Iñigo de Loyola era un noble vasco que vivió en la 1ª mitad del 16 y que estaba al servicio del rey de Navarra. En 1521 sufre una herida en el sitio de Pamplona y durante su convalecencia se convierte en “caballero al servicio de Jesús.

En 1522 se retira a Manresa, dice la tradición que a una cueva, posiblemente inspirado en san Jerónimo, un santo medieval que también ser retira al desierto a meditar o el mismo Jesucristo. Allí escribe los “ejercicios espirituales”, base de la orden jesuítica. Es el famoso momento que representa la escultura del retablo. En 1534 funda la Compañía de Jesús y se pone incondicionalmente bajo las órdenes del Papa. La orden es aprobada unos años después en 1540 por el papa Paulo III.

San Francisco de Borja

Todo novicio sabía que San Francisco de Borja era un caballero que vivió en el siglo 16 y que en una ocasión acompaño el cortejo de la princesa Isabel de Portugal que se dirigía precisamente a Sevilla a casarse con el emperador Carlos V. Eso era en 1525. al parecer la belleza de la princesa enamoro al noble, a Francisco de Borja… que sin embargo no tenía ninguna posibilidad con ella. Al cabo de los años, la princesa murió, antes que Francisco de Borja y este al ver su cadáver pronuncio: “nunca más servir a señor que se pueda corromper”, con lo cual dedico el resto de su vida a servir a Dios y para ello ingreso en la orden jesuita. Siempre se le representa con una calavera coronada en la mano, que simboliza la de Isabel de Portugal, y en actitud filosófica, meditando acerca de la muerte.

Además los retablos de San Francisco Javier, santo evangelizador, representado en una playa de la India cuando encontró el crucifijo perdido; San Estanislao de Kostka recientemente canonizado cuando se construyó la iglesia o San Luis Gonzaga. Reliquias, espejitos, dorados, pinturas que asemejan esculturas .. todo crea una sensación de irrealidad como de estar en el cielo o a su entrada. Ese era el efecto buscado. Hoy, tras una restauración intensiva de arquitectura, escultura y pintura, la podemos ver en todo su esplendor.

Además de la iglesia se visita la Capilla Domestica y la cripta, asi como un bonito patio decorado con ánforas que se recuperaron en la restauración y que servían para la construcción y aislamiento de muros y cúpulas.

San Luis pertenece a la Diputación de Sevilla y abre todos los días de martes a domingo, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00.

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La Sevilla de los Árabes

Durante casi 700 años Sevilla fue una de las ciudades más importantes del mundo. Vivió una etapa de gran esplendor en tiempo almohade y el paso de su gente dura hasta la actualidad. En este artículo repasamos los monumentos árabes y musulmanes más importantes que han perdurado en el tiempo.

La Giralda y sus alrededores

El antiguo alminar (La Giralda) se ha convertido en el icono de la ciudad. Con la conquista de los cristianos fue reconvertida a torre campanario pero su pasado como alminar es claramente palpable. Decorada de una manera sobria pero bella, en su momento pintada de rojo, era el faro que guiaba a la ciudad.

Antes de pasar al patio de los naranjos nos encontramos con varias puertas de estilo árabe y de arcos de herradura. De todas ellas destaca la Puerta del Perdón. Está reformada en etapas posteriores pero a la luz, en el intradós, quedan unas yeserías almohades muy destacables.

Ya dentro, el Patio de los Naranjos arroja a la luz un par de bóvedas compuestas por una serie de arcos de herradura. En su origen todo el patio lo componía esta construcción pero con la llegada cristiana se fue derruyendo para adaptarlo a la catedral por construir.

La Torre del Oro y la Torre de la Plata

La Torre del Oro, otro de los lugares emblemáticos de Sevilla, se situaba adelantada a la muralla y era el bastión defensivo del Río Guadalquivir. Protegía el acceso por río, el arenal y servía de Torre Almenara, era uno de los pilares de la ciudad.

Unida por un paño de la muralla árabe se situaba la Torre de la Plata (C/Postigo del carbón). En la actualidad está mucho más escondida y es mucho más desconocida que su hermana la Torre del Oro. Cumplía la función de control de acceso por el Postigo del Carbón y “el Arenal”. Junto con su hermana, era la defensa del arenal y de la entrada hacia el oeste del Alcázar.

Los Reales Alcázares

Tanto sus exteriores como sus interiores dejan al descubierto la importancia de Sevilla en época Árabe. Sus exteriores son sencillos, sin ornamentos, pero monumentales. Se situaba entre dos cauces, el Guadalquivir y el Tagarete, lo que le confería una posición estratégica.

Su construcción y ampliación perduran a lo largo de la etapa musulmana en Sevilla y se demolerán edificios previos para crear nuevos núcleos de habitaciones y jardines. Este espacio será el centro neurálgico del poder y las decisiones en la etapa almohade.

Destaca la influencia árabe en sus jardines llenos del cantar del agua y de los dibujos formados por la vegetación. Además, las dependencias arrojan una belleza y un cuidado de los detalles asombroso. Entre todas las habitaciones destacan la Sala de Justicia, el Patio del Yeso, el Patio de las Doncellas así como el antiguo salón Al-Turayya.

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Sevilla a través de sus azulejos

Sevilla está llena de azulejos, no es raro pasear por cualquier lugar y ver gran cantidad de azulejos interesantes. A continuación te ofrecemos una lista de los más interesantes, con una breve introducción acerca de lo que puedes ver.

Azulejos de la Plaza de España

Repartidos por toda la Plaza de España se encuentran 48 azulejos representativos de las 46 provincias y los 2 archipiélagos que había en 1929. Además, la mayoría de la ornamentación que rodea los murales y la Plaza de España también está hecha en azulejo cerámico.

Azulejos de Cervantes

Para conmemorar el tercer centenario de su muerte se crearon una serie de murales conmemorativos que se repartieron por las zonas de Sevilla que aparecieron en sus novelas. Se pueden encontrar por Calle Betis, Adriano, en la Plaza del Pan… No deja de ser una buena opción intentar descubrir todos los rincones de la literatura de Cervantes.

Homenaje a los literatos sevillanos

Azulejos conmemorativos de Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Lope de Vega o Machado se encuentran repartidos por toda la ciudad, en las zonas donde nacieron, estudiaron o donde vivieron.

Via Crucis de la Cruz del Campo

Desde 1630 se hacía este Via Crucis desde la casa Pilatos hasta la Cruz del Campo, situada en pleno Nervión (anteriormente en las afueras). Teóricamente, esta ruta tiene los mismos pasos que desde el Monte del Calvario al Pretorio de Pilatos y es por ello por lo que el palacio adquiere este nombre.
Aunque en la antigüedad tenía 12 estaciones, en la actualidad son 14 azulejos y cruces sobrios y rehabilitados, repartidos por la ruta.

La calavera de la Bella Susona

Hace referencia a una leyenda popular sevillana por la que una mujer judía, a finales del siglo XV, contó a su amante cristiano las conspiraciones que su padre preparaba. Como resultado, se ganó el odio tanto cristiano como judío y se vio obligada a huir buscando una nueva vida.

Al morir, atormentada, dejó orden de que su cabeza se colocase en la puerta de su casa. En el supuesto lugar de esta calavera se colocó el azulejo conmemorativo a la leyenda, que representa la calaver y cuenta la historia allí acontecida.

5-7 lugares imprescindibles para ver en Sevilla

Sevilla destaca por ser una de las ciudades con más encanto de España. Famosa por sus contrastes. Su gastronomía es selecta pero sencilla. Su arquitectura enamora por sus grandes monumentos pero también por sus pequeños rincones. La gente de Sevilla es tradicional pero abierta, amante de sus costumbres pero encantada de acoger las nuevas tendencias. El encanto de Sevilla reside en estos contrastes y te vamos a enseñar una serie de lugares imprescindibles que te ayudarán comprenderlos y a enamorarte de ellos como un sevillano más.

1. La Giralda y la Catedral de Sevilla

Ubicada en pleno centro de la capital es, probablemente, el faro que guía a la ciudad. Se erige justo en el enclave de la antigua mezquita, lo que hace que sea única. La Giralda fue el alminar de la mezquita que se reconvirtió a la torre campanario. La clave de su belleza está en la combinación perfecta de elementos musulmanes y cristianos. A sus pies se encuentra el patio de los naranjos. Integrado perfectamente en la catedral, tiene su origen también en época árabe.

Este complejo monumental, situado en pleno centro (y a su lado: el archivo de indias), es de indispensable visita. No puedes irte de Sevilla sin haber subido a la Giralda y visitado la Catedral. La entrada general ronda los 9 euros.

2. La torre del Oro

A escasos 5 minutos andando de la Giralda se sitúa el segundo monumento más importante de la ciudad. La torre del Oro tiene un carácter opuesto al de la Giralda. Se puso en pie como torre defensiva en época árabe y cuenta la leyenda que sirvió como almacén del Oro que venía de las américas. Esta leyenda está desmentida, el origen real de su nombre viene del color que poseía en su tiempo y de su reflejo brillante en el río. Aún así es uno de los monumentos más característicos de Sevilla y suele fotografiarse junto con la Giralda de fondo, dejando una de las estampas más bellas de España.

3. Los Reales Alcázares

Es el palacio real en activo más antiguo de Europa. Se ha llegado a datar su origen en tiempo de la Hispalis romana. Fue readaptado en período musulmán y cristiano. Destaca por una multitud de jardines y fuentes con una belleza y una paz incomparable. El sonido y la imagen del agua está siempre presente y sus dependencias están completamente integradas con los jardines. Un paseo por el alcázar es algo totalmente obligado y que te transportará a un rincón completamente diferente del mundo, un rincón en el que no hay casi preocupaciones y la paz se puede respirar.

4. La Plaza de España y el Parque de María Luisa

La plaza de España es un elemento clave de Sevilla, construida para la exposición iberoamericana del 29 en pleno parque de María Luisa es un espacio destacado que impresiona a la gran mayoría de sus visitantes. Es una plaza flanqueada por un edificio semicircular y con un pequeño canal de agua circular en cuyo centro está la plaza en sí y la fuente. Existen barcas que permiten ir por el lago, cosa que no deja de ser interesante. Además, su visita junto con un paseo por el parque de María Luisa siempre dejan un buen sabor de boca.

5. La Alameda de Hércules

A unos 15-20 minutos andando de la Catedral se esconde el lado bohemio, joven y diferente de la ciudad. La Alameda destaca por su cantidad de bares, restaurantes y zonas de ocio además de por las 4 columnas (2 a cada lado) que la guardan. Es un sitio de reunión, una zona de ocio, libertad y buen ambiente, donde en cualquier sitio se puede comer y pasarlo bien sin dejar de lado toda la historia.

6. El Puente de Triana y el barrio

Al otro lado del guadalquivir se encuentra uno de los barrios sevillanos con más personalidad. Nacido como barrio de pescadores, obreros y alfareros se ha convertido en un lugar de referencia puesto que ha sido lugar de nacimiento de múltiples figuras del toreo y del flamenco. En el paseo por el barrio resulta clave visitar la calle Betis y callejear por las pequeñas calles perpendiculares. La mejor manera de llegar a Triana es cruzando el Puente de Triana (Puente de Isabel II). Este puente del siglo XIX vive su momento de esplendor en Semana Santa, donde el paso de cofradías por él genera una estampa increíble.

Sevilla en verano, qué se puede hacer

El Calor de Sevilla

Todos sabemos que Sevilla en verano puede llegar a ser sofocante. Pese a ello, Sevilla en verano cuenta con multitud de soluciones para evitarlo. Además, te vamos a dar una serie de consejos que te ayudarán a moverte mejor y a encontrar los planes perfectos en función de la hora del día.

Lo primero de todo es dedicar las horas centrales del día en estar en zonas con aire acondicionado, ya sea un restaurante, echando la siesta o visitando museos. También existen multitud de parques, piscinas y jardines donde podremos refrescarnos e incluso darnos un baño. Recuerda siempre llevar agua, gorra y protección solar.

El Transporte en Verano

En verano Sevilla está más tranquila. El transporte público pasa más habitualmente, el aparcamiento casi no es un problema y andar por Sevilla no es un problema. Por las calles más transitadas del centro ponen toldos que ayudan a disipar el calor además de difusores de agua que ayudan a hacer más llevadero el transporte por la ciudad.

Recomendamos visitar la ciudad a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde puesto que a partir de las 12 el calor puede empezar a ser sofocante.

Qué Hacer

Museos, palacios e Iglesias

Cualquiera de los monumentos históricos de Sevilla cobra una importancia clave. El grosor de la piedra hace que el calor se disipe y nos ayude a disfrutar al completo de la visita. Los museos de Sevilla, el Alcázar o la Catedral son una muy buena opción para esquivar el calor y disfrutar de todo el patrimonio sevillano.

Bares, Terrazas y Restaurantes

La ciudad cobra vida conforme el sol va cayendo. El mejor plan para la tarde noche es buscar una zona de bares (como el Barrio de Santa Cruz, el Salvador o la Alameda de Hércules) y disfrutar de toda la variedad gastronómica de Sevilla viendo como la ciudad va despertando a tu alrededor.

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PASEOS POR LA SEVILLA INSOLITA

EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO: TOREROS, FLAMENCOS Y ARTISTAS

Varios cementerios del mundo son famosos por las personalidades que acogen o por su valor artístico. Entre ellos el cementerio de Père-Lachaise de Paris donde se encuentra la tumba de Víctor Hugo, Oscar Wilde o Frederic Chopin, el cementerio judío de Praga, el cementerio de Arlington en Washington…

El cementerio de San Fernando en Sevilla en el barrio de San Jerónimo al norte de la ciudad alberga autenticas obras de arte y en el reposan restos de los sevillanos mas ilustres de los siglos XIX y XX. Pasearemos por las tumbas de famosos toreros, cantaores, escultores y pintores que han dejado huella en nuestra ciudad.

Entrando por la puerta principal se encuentra un bello azulejo de la Virgen de la Soledad, primera que procesionó por este barrio alejado del centro de Sevilla. La avenida central flanqueada por cipreses recibe el nombre de Avenida de la Fe. A la izquierda encontramos inmediatamente el llamado el rincón de los toreros.

EL RINCÓN DE LOS TOREROS

EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO: TOREROS, FLAMENCOS Y ARTISTAS.

Su obra maestra es sin duda el mausoleo del torero Joselito el Gallo.

El autor de este grupo escultórico fue Mariano Benlliure, escultor valenciano, quien la realizo en 1922, dos años después de la trágica muerte del torero.

Joselito, torero sevillano, había sido con su amigo y rival Juan Belmonte, la estrella del toreo en los inicios del siglo XX. Tuvo la mala fortuna de morir cogido por un toro en la plaza de Talavera de la Reina en 1920.

Su cortejo fúnebre por las calles de Sevilla fue famoso y multitudinario. Esta procesión póstuma es la que representa su sepulcro, un grupo escultórico en bronce donde varios personajes portan el cuerpo del torero con el rostro dramáticamente tallado en marfil.

Entre ellos esta su hermano el también torero Rafael el Gallo, su cuñado el insigne torero Ignacio Sanchez Mejías, protagonista de un famoso poema de Garcia Lorca, el ganadero Eduardo Miura y una chiquilla gitana en el frente que porta una estatuilla de la Esperanza Macarena.

La celebre Virgen Macarena se vistió de luto excepcionalmente en homenaje cuando murió Joselito. Aun porta en su vestido las esmeraldas que le regalo el torero, las conocidas como “mariquillas”.

Además del impresionante conjunto de Benlliure también se encuentran en esta zona la mas modesta tumba del torero Espartero. Famoso en el siglo XIX también murió en la plaza en 1894 con apenas 30 años.

La columna rota de su tumba hace referencia a su temprana vida truncada. En su tumba esta grabado en una estala de mármol “Murió por el arte 27 de mayo de 1894” En 1984, casi cien años mas tarde otro torero mítico: Paquirri también murió en una plaza de toros. Su escultura en bronce en actitud desafiante es una de las mas impresionantes del cementerio.

Rival y amigo de Joselito a principios del siglo XX fue Juan Belmonte, el “Pasmo de Triana”. Su arte revoluciono el toreo. Murió en los años 60 de muerte natural y en su moderna tumba de estilo cubista y color negro integro no hay ninguna referencia a su profesión.

Fue además intelectual autodidacta y amigo de famosos escritores y artistas como Valle Inclán, Ernest Hemingway o Ignacio Zuloaga. No muy lejos esta la tumba de Manuel González, otro insigne torero cuya tumba adornan los símbolos del toreo: capote, espada y manoletinas. También esta la partitura de un pasodoble a el dedicado. A

demás de toreros en este rincón se encuentran otros importantes monumentos como el dedicado a la tonadillera Juana Reina o a Antonio el Bailarín. Hay toreros y hay artistas del flamenco, en este caso un guitarrista, el sevillano Niño Ricardo, aunque su verdadero nombre era Jesus Cerrapi.

Una preciosa tumba con un ángel y una guitarra, la mirada del ángel y el mástil de la guitarra se dirigen hacia el cielo. Siguiendo por la avenida de la Fe vemos en la izquierda una tumba con una magnifica escultura de un Cristo yacente. Se trata de la tumba de Juan Vázquez, ganadero sevillano. El Cristo es del escultor Delgado Brackembury realizado con gran realismo en 1930.

EL CRISTO DE LAS MIELES

EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO: TOREROS, FLAMENCOS Y ARTISTAS.

Una de las tumbas mas polémicas y a la vez mas representativas de este lugar es la del escultor Antonio Susillo.

Fue famoso artista sevillano a finales del siglo XIX y estuvo bajo el mecenazgo de los duques de Montpensier. Para su palacio realizo la serie de 12 esculturas de sevillanos ilustres que adorna la fachada lateral del palacio de San Telmo. También la escultura de D.Miguel Mañara junto al Hospital de la Santa Caridad.

Su vida sin embargo sufrió muchos altibajos y debido a una fuerte depresión se suicido en 1896. A pesar de que la religión católica no permite el enterramiento de suicidas en lugar sagrado se hizo una excepción con Antonio Susillo y hoy su tumba ocupa un lugar central en el cementerio bajo una escultura suya, el monumental Cristo de las Mieles.

Este curioso nombre viene motivado por una leyenda. Un caluroso verano se vio como la miel salía de la boca de esta escultura. Considerada en principio un milagro se le dio al Cristo este nombre de Cristo de las Mieles. Poco después se comprobó que la escultura estaba hueca en la zona de la garganta para aligerar el peso de la misma. A través de la boca abierta las abejas habían hecho un panal que con calor se derritió provocando que saliera la miel por la boca del Cristo. Pero con este bello nombre se quedó la escultura. Esta sobre un montículo que representa al Gólgota en el centro del cementerio.

EL ESCULTOR ANIBAL GONZALEZ Y EL CRISTO DEL CACHORRO

EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO: TOREROS, FLAMENCOS Y ARTISTAS.

Un poco más allá del Cristo de las Mieles está el panteón familiar de Aníbal Gonzalez. Este escultor nos dejó su obra maestra como pabellón de España de la exposición Iberoamericana de 1929, la plaza de España.

Proyectado por el mismo para enterramiento de su familia es un panteón cuadrado realizado en ladrillo visto y en estilo neomudéjar.

El interior guarda una copia del Cristo del Cachorro, realizada por uno de sus discípulos en 1919. Durante un tiempo se dijo que era la escultura original del famoso Cristo sevillano, tallada por Antonio Ruiz Gijón en el siglo XVII. Luego esto se desmintió y el Cachorro sigue en su Capilla de la Expiración en Triana.

Antes de abandonar el cementerio merece la pena detenerse en la tumba de un pintor sevillano: José Villegas. Pintor famoso en el siglo XIX su tumba en 1926 se inspiró en una de sus obras: el triunfo de la Dogaresa o Domingo de Ramos en Venecia.

Villegas en pleno movimiento romántico, ambientó en Venecia esta imagen con la mujer del Dux (la dogaresa) como protagonista. Este cuadro se encuentra hoy en un museo americano. Se puede ver a una estatua de mujer cubierta con un amplio velo y realizada en bronce.

Encima de la tumba una paleta de pintor, símbolo de la profesión de Villegas. Estas son algunas de las tumbas y obras de arte que se pueden visitar en el sevillano cementerio de San Fernando, una manera insólita y diferente de conocer Sevilla.

Rincones de Sevilla: El entorno de la Puerta Jerez

En esta ocasión vamos a parar en nuestro paseo por los rincones de Sevilla en uno de los enclaves que más vida han dado a la ciudad en los últimos años: La Puerta Jerez.

Su enclave

Hablar de la Puerta de Jerez, aunque coloquialmente los sevillanos suprimen el “de”, es hablar de uno de los accesos naturales a la zona más monumental de Sevilla, ya que su situación es estratégicamente privilegiada. Y es que en ella confluyen algunas de las grandes vías de Sevilla:

  • Por una parte la avenida de la Constitución, que llega hasta al ayuntamiento pasando por la Catedral y el Archivo de Indias.
  • Por otra parte, la calle San Gregorio, que desemboca justo en una de las puertas más emblemáticas de los Reales Alcázares.
  • Por otra la calle San Fernando, que llega hasta el Prado de San Sebastián, siendo este lugar uno de los puntos más importantes en cuanto a transportes se refiere.
  • Por otra parte, la avenida de Roma, en la que se encuentra uno de los grandes símbolos del barroco sevillano: El Palacio de San Telmo.
  • Por otra parte, el Paseo de Cristina, que enlaza directamente con el Puente de San Telmo y por consiguiente con los barrios de Triana y Los Remedios.
  • Y por último, pero no menos importante, a la Puerta Jerez llega la calle Almirante Lobo, desde la que se puede vislumbrar uno de los símbolos de la ciudad como es la Torre del Oro.

A su situación privilegiada en cuanto a la ubicación, hay que sumar la importante apuesta que hizo la ciudad por este espacio ya que desde hace una década se trata de una zona peatonal.

Rincones de Sevilla: El entorno de la Puerta Jerez

La historia de la Puerta Jerez

Este lugar tan especial de Sevilla heredó su nombre de una puerta almohade que se encontraba donde hoy se ubica la calle San Fernando, cuando la ciudad estaba amurallada y que era el punto de entrada y salida principal de la capital a Jerez de la Frontera, en Cádiz.

La puerta, tanto la original como una segunda que se realizó con motivos más decorativos que prácticos, fue derribada junto a la mayor parte de la muralla durante el Siglo XIX, pero eso no fue razón para que los sevillanos dejaran de nombrar de esta peculiar forma al entorno donde se ubicó la Puerta de Jerez.

Los elementos de la Puerta Jerez

Si algo llama la atención de esta plaza es la fuente que se encuentra justo en su parte central. Esta fuente es la Fuente de Híspalis, que es como los romanos llamaban a Sevilla, y fue inaugurada en el año 1929, coincidiendo con la Exposición Iberoamericana que la ciudad celebró en aquel año.

Su escultor, Manuel Delgado Brackenbury, representó a la ciudad de Sevilla con esta fuente en la que podemos ver cómo sobre unas tortugas enromes aparecen unos niños (once en total) que sostienen unas grandes hojas de loto, sobre las que se muestra una mujer con una túnica que simboliza a la ciudad con elementos como una rueda (industria), un caduceo (comercio) o unas hojas (la agricultura).

Rincones de Sevilla: El entorno de la Puerta Jerez

Al margen de la fuente, en las inmediaciones de la Puerta Jerez podemos divisar edificios tan singulares como el Hotel Alfoso XIII, uno de los más prestigiosos de Sevilla, el Palacio de Yanduri, la Casa de la Familia Guardiola o la Capilla de Don Rodrigo.

En cuanto a su actividad comercial, el ser uno de los puntos de entrada al centro histórico de Sevilla hace que la Puerta Jerez sea un continuo devenir de personas, por lo que es un punto muy atractivo para distintos negocios. Sin ir más lejos en sus alrededores podemos encontrar innumerables bares y restaurantes, entre los que destacan el recién abierto Hard Rock Café de Sevilla.

Como curiosidad, cabe resaltar que es el lugar donde tanto el Sevilla Fútbol Club, como la Selección Española de Fútbol celebran sus logros deportivos.

Visitas guiadas en Sevilla: La ciudad al atardecer

Sevilla es una ciudad cuya mejor hora para disfrutarla es justo antes de ponerse el Sol. Por la idiosincrasia de sus edificios y la magia de sus enclaves, a esas horas se pueden ver colores y experimentar sensaciones únicas en sus calles más afamadas. Esto además se torna en un factor mucho más importante en los meses de calor, ya que es a esa hora cuando las altas temperaturas otorgan un respiro dando paso a la noche sevillana.

En Toursevilla somos conscientes de ello y por eso hoy vamos a reparar en nuestro blog en una de nuestras visitas guiadas por Sevilla. Concretamente la que más nos demandan durante el periodo estival: Sevilla al atardecer. Una bella manera de conocer Sevilla que nosotros dividimos en dos bloques.

Paseando por Sevilla

No todos los viajeros y turistas que llegan a la ciudad de Sevilla son conscientes de que al llegar van a toparse con la Catedral gótica más grande del mundo. Y es que la visita guiada Sevilla al atardecer comienza justo con este gran plato fuerte. El patio de los naranjos, la Iglesia del Sagrario, Puertas como la del Príncipe o la del Perdón, la singular Giralda… Un conjunto que asombra y hace aflorar ese sentimiento de que estamos en un entorno único comprendido en tan solo unos metros.

Y es que a pocos metros, continuaremos la visita guiada por la muralla del alcázar para adentrarnos en el barrio con más sabor añejo de la ciudad de Sevilla, el barrio de Santa Cruz. Pasear tras ponerse el Sol por el barrio de Santa Cruz y la Judería de Sevilla es encontrarse calles repletas de historias y a unas horas en las que la gran mayoría de turistas que las frecuentan ya no están, lo que las carga de aún más sabor.

Los judíos habitaron el Barrio de Santa Cruz entre los Siglos XIII y XIV, épocas en las que permanecieron en activo diversas sinagogas que hoy día son iglesias. El ruido de alguna fuente de agua y de nuestros propios pasos nos acompañarán por enclaves como el Callejón del Agua, el Hospital de los Venerables, la calle Mateos Gago… Un verdadero placer de paseo junto a los muros del Real Alcázar de Sevilla.

Visitas guiadas en Sevilla: La ciudad al atardecer

 

Una noche flamenca

Pero nuestras visitas guiadas Sevilla al atardecer aguardan un broche muy especial y cargado de compás… Terminaremos la visita al entorno de la Catedral y el barrio Santa Cruz en una de las casas tradicionales de este barrio donde se encuentra el Museo del Flamenco. Lugar donde viviremos una noche flamenca.

Declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2010, el flamenco tiene sus raíces en nuestra tierra en torno al Siglo XVIII, siendo Sevilla una de las ciudades donde germinó esta corriente que tanto influye a la ciudad de manera artística, musical y de danza.

Es curioso que el flamenco germinara en Andalucía, ya que sus orígenes se atribuyen a la etnia gitana. Una etnia que se encuentra distribuida por diversos rincones del mundo pero que sólo tuvo esta repercusión en el Sur de España. Tal vez esta corriente se deba a los orígenes mestizos y a la mezcla de culturas a la que Sevilla y gran parte de Andalucía se han visto sometidas durante gran parte de la historia.

De la mano de una bailaora sentiremos lo que los flamencos llaman el duende, contagiándonos de la pasión y el arte que emana el flamenco durante aproximadamente una hora de duración.

Una visita única en la que nuestros viajeros descubren no sólo cómo es la ciudad de Sevilla en un momento precioso del día sino cómo es su gente y sus tradiciones más autóctonas. Y tú… ¿Te animas a describirlo? ¡Contacta con nosotros!

Pinturas sorprendentes de Sevilla: Los Jeroglíficos de las postrimerías

El Hospital de la Caridad de Sevilla, situado en el barrio del Arenal, es uno de esos lugares escondidos que han permanecidos casi intactos desde su fundación hace más de tres siglos.

Originalmente en la Edad Media este espacio lo ocuparon las Atarazanas o Astilleros, gigantes naves donde se construían los mejores y más grandes barcos de la flota de Castilla.

En el siglo XVI en una parte de las Atarazanas de construyo una pequeña capilla llamada San Jorge, para enterrar a los ahogados en el río. Este sería el germen del Hospital de la Caridad, realizado en pleno barroco a final del siglo XVII.

El Hospital de la Caridad era una institución destinada a cuidar a los pobres y enfermos en una Sevilla que vivía una de las peores crisis de su Historia. La fortuna del Hospital de la Caridad fue contar con un personaje ya mítico en la Historia de Sevilla llamado Miguel Mañara.

Un caballero sevillano de familia originaria de Corcega que en un momento de su vida, muy afectado por la muerte de su esposa, decidió entrar en la Caridad y al poco se convirtió en su Hermano Mayor y alma de la institución a la que dedicó toda su fortuna.

Gracias a Mañara tenemos la iglesia mejor decorada de Sevilla y en ella se encuentran los dos cuadros más impactantes de la ciudad. Llevan en este mismo lugar 340 años.

Mañara además de poseer una gran fortuna era un intelectual y quiso reflejar en la iglesia su ideología católica, fiel a la Contrarreforma pero basada en la Caridad Cristiana. Para ello contó con la colaboración de Juan Valdés Leal, cordobés, afincado en Sevilla y que fue el pintor más original de su época. Estos dos cuadros serian su obra maestra.

El Hospital de la Caridad y sus pinturas

En un abrir y cerrar de ojos

En un entorno oscuro, una luz ilumina dramáticamente un esqueleto. Este lleva un sepulcro y posa su pie sobre la bola del mundo, es la muerte que todo domina. Su mano derecha apaga una vela sobre la que vemos escrito: IN ICTU OCULI. Del latín: en un abrir y cerrar de ojos. Frase que nos hace referencia a la rapidez con que pasa la vida.

En la parte inferior del cuadro diversos objetos que simbolizan los poderes terrestres: Los libros de la intelectualidad, las armas del poder militar e incluso la mitra y tiara papal. Todos ellos terminaran con la muerte, que a todos llega. Y rápidamente.

El mensaje que nos trasmite Miguel Mañara a través de Valdés Leal es claro, puesto que la muerte nos llegara a todos más pronto que tarde, hay que preparase para la vida más allá, y para ir lo más directos al Cielo hay que practicar la Caridad durante la vida.

El Hospital de la Caridad y sus pinturas

El fin de la gloria del mundo

Similar es la idea que trasmite su pintura hermana, esta se llama FINIS GLORIAE MUNDI, es decir: El Fin de la Gloria del Mundo. Los más gloriosos personajes y acciones se acabaran con la Muerte, de modo que más vale llevar la vida de un buen cristiano y prepararse para la vida Eterna. En un primer plano un cadáver corrompido de un obispo, al lado el de un caballero que bien podría ser el propio Miguel Mañara vestido con su habito de la Orden de Calatrava. En la parte superior la mano de Cristo lleva una balanza, en un lado pesan los pecados capitales, simbolizados por animales, en el otro pesan los símbolos de la penitencia. Sera la conducta del hombre quien haga inclinar la balanza a un lado o a otro.

Este potente e intimidador mensaje estaba estratégicamente situado a la entrada de la iglesia, a derecha y a izquierda, los nobles sevillanos del siglo XVII entenderían perfectamente el mensaje que se les ofrecía. Un poco más adelante los cuadros de Murillo nos ofrecen una visión más amable y consoladora de la religión, pero el primer y demoledor mensaje ya ha llegado a su destino.

Cuadros tenebrosos, macabros e impactantes pero que encajan a la perfección con este ambiente de la Sevilla barroca de finales del siglo XVII. En este entorno la filosofía cristiana de la brevedad de la vida encontró su mejor pensador en Miguel de Mañara y su mejor ilustrador en Valdés Leal.

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